LA MUERTE Y EL MORIR HUMANOS
Alfonso Miguel García Hernández
IIª Jornadas: Misterios de la Ciencia. Ayuntamiento de la Matanza de Acentejo. Tenerife, Octubre, 1996.


Mi religión es vivir y morir sin remordimientos.

Milarepa

Mediante la siguiente conferencia, es nuestra intención abordar esa zona empobrecida de nuestra cultura de manera que al salir de aquí nos encontremos un poco más preparados "para la muerte" puesto que para ello no tenemos que esperar a tener experiencias dolorosas, muertes de seres queridos o que la conmoción de una enfermedad terminal nos obligue a examinar nuestra vida. Hoy vamos a reflexionar sobre ello.

Empezando a aprender hoy mismo a encontrarle sentido a nuestra vida, podemos hacer de cada instante, las oportunidad de conocernos mejor y cambiar lo que consideremos oportuno, preparándonos, de todo corazón, con precisión y serenidad, para la muerte y la eternidad.

El ser humano lo es desde que entierra a sus muertos. En la medida que adquirimos una paz y entendimiento mayores acerca de la muerte, aumentamos nuestra capacidad para vivir de forma plena. Ya desde comienzos de la historia humana la realidad de la muerte ha servido de punto de reflexión para que hombres y mujeres se abriesen a la gracia y armonía con la naturaleza

La vida / muerte está presente a lo largo de toda nuestra vida (= edades ) hermana muerte.


Intentaremos abordar algunas de las interrogantes que suscita el morir y la muerte humanos.

"El morir no es necesariamente un asunto triste y terrible. Por el contrario, se pueden vivir cosas maravillosas y encontrar muchísisma ternura" (Elisabeth Kübler-Ross, ( 1989 ) La muerte un amanecer. Barcelona. Ediciones Luciérnaga. Pág. 38). 

La muerte, tal como la vida, tiene distintas caras y causas: Problemas físicos, accidentes, atentados, fiestas (San Fermín), guerras, Inanición, accidente minero, en una unidad de Cuidados Intensivos, por contraer el SIDA, de la sinrazón, del Holocausto, de suicidio.

La muerte genera en nosotros diversas respuestas, reacciones y sentimientos en función de como entendamos la situación a la luz de nuestros valores. (Las distintas dimensiones). También nuestra profesión condiciona directamente estre triángulo de respuestas, reacciones y sentimientos.

Todos y cada uno de nosotros tenemos respuestas, las nuestras, nuestras concepciones, de lo que es la muerte y lo que sucederá tras la muerte y de hecho podemos entenderla como un problema (y le damos la espalda) o la entendemos como un misterio (como algo que hay que afrontar). 

Todos los fenómenos han existido y existen a lo largo de la historia, nada a cambiado (fenómeno sociocultural). Siendo cada cultura la que responde de diferentes modos y con distintos rituales en el proceso del morir y de la muerte, así como en la evacuación del cadáver y del sentido de la vida del muriente, ( el alma, vida después de la vida.) 

Además de educar en como contribuyen a resolver el entendimiento de las situaciones. Hay culturas con una preparación experimental considerable de estados de consciencia alterados, incluyendo enfrentamientos simbólicos con la muerte. La aproximación de la muerte se afronta dentro del contexto de la familia, clan o tribu y con su apoyo. Algunas veces, incluso, con consejos específicos y expertos acerca de las fases sucesivas de la muerte.

Los occidentales se plantean la muerte como el final de una línea recta que ha comenzado con el nacimiento y acaba con la muerte. 

Los budistas en cambio consideran la vida y muerte como un todo único, en el que la muerte es el inicio de otro capítulo de la vida, siendo por ello por lo que dividen nuestra existencia en cuatro realidades continuamente entrelazadas: 1. la vida; 2. el morir y la muerte; 3. después de la muerte; 4. el renacimiento.

Debemos ser capaces de redescubrir que hoy se nos enseña a negar la muerte, y se nos enseña que no es otra cosa que aniquilación y pérdida. Eso quiere decir que la mayor parte del mundo vive o bien negando la muerte o bien aterrorizado por ella. El mero hecho de hablar sobre la muerte se considera morboso y muchas personas creen que el sólo hecho de mencionarla es correr el riesgo de atraérsela. Otros contemplan la muerte con un buen humor ingenuo e irreflexivo, pensando que, por alguna causa desconocida, la muerte les irá bien y que no hay por qué preocuparse. Cuando pienso en estas personas recuerdo lo que dice un maestro tibetano: La gente suele cometer el error de tomarse la muerte con frivolidad y pensar “ Bueno, morirse es algo que le pasa a todo el mundo; no es nada grave, es un hecho natural. Todo irá bien.” Esa es una teoría muy bonita hasta que llega el momento de la muerte”.

De estas dos actitudes hacia la muerte, una la considera algo de lo que hay que escabullirse y la otra algo que se resolverá por sí solo. ¡Qué lejos están las dos de comprender la verdadera importancia de la muerte! (Sogyal Rimpoché, ( 1994 ) El libro tibetano de la vida y de la muerte. Barcelona. Ediciones Urano. Pág. 26).


Nuestras preguntas: 

¿Cómo se vive este momento?.

¿Qué necesita el moribundo?.

¿Cómo le podemos ayudar?.

¿Y nuestros miedos? ¿Cómo superarlos?.

¿Cómo aprender a morir.?

¿Podemos mejorar la comunicación (humanizarla)?.

¿Cómo vivir a fondo el tiempo que nos queda?.


Nuestras respuestas en nosotros.

Llegando a un acuerdo con nuestra mortalidad, creamos una actitud para enfrentarnos al resto de las pérdidas. Cultivar una preparación interior eficaz para la muerte - sin importar cuales puedan ser nuestras circunstancias actuales nos prepara para las pequeñas muertes de la vida: pérdidas de objetos, ilusiones, rango social, físicas, de relación, de oportunidad. Sin la capacidad de adaptarnos a la pérdida, el dolor se convierte en autocompasión en vez de en sabiduría, en miedo al rechazo, o en pánico en vez de discernimiento, en ira y furia discapacitadoras en vez de en acción efectiva.

Practiquemos el morir, decía Platón a sus discípulos. Así saborearemos y amaremos más la vida, como si de un regalo se tratase, tocando nuestra mortalidad, examinaremos nuestra mitología y mundo conceptual. En la medida en que seamos capaces de conocernos, comprendernos y sentirnos más y mejor, seremos capaces de compartirlo con quienes nos rodean. No es sencillo, ni fruto de un curso, Pero, lo que si es cierto es que hoy es un buen momento para empezar:

Hoy puede ser un gran día, plantéatelo así. 

Sólo me queda despedirme como esa flor a la cuál le da igual el tiempo que vive, sino más bien el contribuir un poco más a la belleza de la naturaleza.

Por todo ello espero que nos demos cuenta que todavía nos queda mucho por descubrir, como a esos niños que se adentran en el maravilloso mundo de la vida.

Muchas gracias. Preguntas.


CONCLUSIONES

La Tanatología, reagrupamiento de los conocimientos sobre la muerte y el morir (término acuñado por Elie Metchnikoff, 1901) es una disciplina amplísima y muy difícil de abordar por las múltiples facetas y diversos campos de análisis que interrelaciona. El aspecto biológico prácticamente invariable, los diversos modelos culturales y personales del morir, las creencias y rituales y además aspectos sociales que configuran en nuestra civilización una cultura de evitación de la muerte, reafirmada en los debates sobre el derecho a una muerte digna que no buscan otra cosa que repensar y resimbolizar o dicho de otra manera recrear nuevos modelos de los rituales o lo que se ha querido llamar la muerte dominada.

Sin embargo el principal fin de la tanatología del que nos hacemos eco, es el de desmitificar la muerte y el morir aprendiendo a convivir con ella. En este sentido participamos de la opinión de educar para la vida y la muerte a niños y niñas, adolescentes y adultos para que partiendo del conocimiento personal, cultural, social y a la luz de la ciencia podamos todos no sólo vivir sino también morir con dignidad.

El morir como el vivir es agridulce , horrible y fascinante a la vez, y a quienes lo miran a los ojos no les deja indiferentes: Es horrible porque nos separa de los seres que amamos y porque el chantaje de la muerte es el bastión de todos los poderes, además de reducirnos a un cuerpo inerte que se desintegra, pero es fascinante porque son las perdidas quienes inspiran la mayor parte de nuestras reflexiones y nuestras obras de arte y quien se adentra en este mundo descubre en si mismo recursos insospechados, sentimientos, emociones y una imaginación y fantasía sin límites.

Creo firmemente que amar la vida y no amar la muerte significa realmente no amar la vida y a lo largo del presente ensayo hemos hilvanado algunos aspectos del morir y la muerte de esa entramada tela de la vida. Por que quien cree en la vida, cuando es verdadera, sigue esperando aún ante la muerte puesto que no deja de creer.



 CERRAR 














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