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GALERÍA DE IMÁGENES => Tumbas famosas => Mensaje iniciado por: webmaster en 22 de Noviembre de 2011, 21:54:28



Título: VIII Marqués de la Florida Luis Francisco Benítez de Lugo (1837 - 1876)
Publicado por: webmaster en 22 de Noviembre de 2011, 21:54:28
En el Cementerio de San Rafael y San Roque de la Ciudad de Santa Cruz de Tenerife, reposan los restos de VIII Marqués de la Florida Luis Francisco Benítez de Lugo y Benítez de Lugo Pereyra Calderón del Hoyo y Arias de Saavedra, nacido el 1 de abril de 1837 y fallecido el 3 de mayo de 1876 a la edad de 39 años.

VI del nombre y octavo marqués de la Florida, décimo señor de las villas de Algarrobo y de Bormujos en Andalucía. Licenciado en derecho administrativo desde 23 de noviembre de 1863, diputado provincial por Santa Cruz de la Palma (1868 - 1869) y por el partido de la Orotava (1871-1872), diputado a Cortes por el distrito de la Orotava en 1872, diputado de las Cortes Constituyentes de 1873, secretario de esta Cámara, miembro de la sociedad geográfica de Paris, agraciado con la Cruz de caballero comendador de la Orden de Carlos III, que renunció; es uno de los canarios más distinguidos de la época.

Hombre de ilustración nada común, lució como escritor público notable en la península y su país natal, se señaló como procurador parlamentario, formando parte de la mayoría en las últimas cortes del reinado de Don Amadeo de Saboya, en las filas de la oposición contra el ministerio Castelar. Acreditó sus conocimientos en hacienda, ya en el seno de la comisión inspectora de las operaciones de la dirección de la Deuda pública, para la que fue nombrado en 10 de julio de 1873, ya combatiendo con entereza los proyectos financieros del ministro del ramo Sr. Carvajal.

En la célebre noche del 2 de enero de 1874 pronunció el joven marqués un enérgico discurso contra aquel Gobierno; su nombre figuraba en la candidatura del que debía sucederle para el ministerio de Ultramar, proyectos cuya realización impidió el golpe de Estado de la mañana del 3 de enero.

No poco tuvieron que agradecerles las Canarias; que nadie habrá olvidado la energía de su actitud y sus ardientes protestas en favor de la integridad de este territorio cuando el gobierno de los Estados Unidos de América quiso comprar en veinte millones de reales la isla Graciosa; su célebre voto particular, brillantemente sostenido en el proyecto de ley sobre abandono del Peñón de la Gomera, proponiendo que formase parte de Canarias la factoría que debía establecerse en la costa occidental de Marruecos; sus desvelos e incesantes gestiones por nuestros intereses materiales, entre las que debemos recordar las encaminadas a convertir en granja modelo el Jardín de Aclimatación de la Orotava.