Web oficial de la Sociedad Española e Internacional de Tanatología
S.E.I.T.
Sociedad Española
e Internacional
de Tanatología
9ª Edición del Máster Universitario en Cuidados al Final de la Vida (Tanatología) 2016-2017. Universidad de La Laguna, Tenerife, España


ACCESO
ALUMN@S
Alfonso García - Información general en Tanatología
ALFONSO
GARCÍA
Información
tanatológica
Zona reservada para miembros de la SEIT
MIEMBROS SEIT

CURSOS
ON-LINE

FORMACIÓN
Ex-Alumnos de las ediciones del Máster Universitario en Tanatología de la ULL
EX ALUMNOS
DEL M.U.T. (ULL)
Revista ENE de enfermería
REVISTA ENE
de ENFERMERÍA

REVISTA de la
S.E.I.T.
OTRAS
PUBLICACIONES

TANATOGUÍAS

ESPACIOS PARA
EL RECUERDO

GRUPOS DE
APOYO, PÉRDIDA
Y DUELO

CEMENTERIOS
DEL MUNDO
TUMBAS
FAMOSAS
CENOTAFIOS
DEL MUNDO

MEMORIALES
VIRTUALES

HISTORIAS
DE VIDA

REFLEXIONES
IMÁGENES
CURIOSAS

MULTIMEDIA

PREGUNTAS Y
RESPUESTAS

LIBROS
COMENTADOS

CUENTOS Y
RELATOS

IN · MEMORIAM

ENCUESTAS
FILATELIA
TEMÁTICA

ENLACES

CONCURSOS Y
CERTÁMENES

DEBATES
ABIERTOS

FORO de la SEIT



subir
Difusión y Formación en Tanatología
tanatologia.org, 16 de Enero de 2018, 15:39:43 *
Bienvenido(a), Visitante. Entra o regístrate. (el registro es sencillo y gratuito)
Usuario:   Contraseña:   Duración sesión:
Noticias: COMIENZO DE LA OCTAVA EDICIÓN DEL MÁSTER UNIVERSITARIO EN CUIDADOS AL FINAL DE LA VIDA (TANATOLOGÍA) -  2014 · 2015 - UNIVERSIDAD DE LA LAGUNA
 
INICIO / PRINCIPAL tanatologia.org  Foros   Buscar Calendario Entrar Registrarse  
Páginas: [1]   Ir abajo
  Imprimir  
Autor Tema: El final de la vida y la eutanasia (TEMA CERRADO)  (Leído 35724 veces)
0 Usuarios y 1 Visitante están viendo este tema.
alfonso
Administrador
Neófito
*****
Desconectado Desconectado

Mensajes: 8


« : 08 de Agosto de 2008, 21:39:50 »

Este espacio retomado desde tanatología.org y quien escribe aspira a recabar y compartir información desde distintos puntos de vista con el fin de ilustrar el siempre eterno tema de actualidad que es la eutanasia y los cuidados al final de la vida, desde el acercamiento a sus múltiples facetas y complejidades. Por ello como punto de partida permítanme que establezca a modo de guía algunas distinciones que servirán de introducción.

La dignidad de la vida vs. La vida con dignidad.
La palabra que más aparece en los debates sobre el derecho a la eutanasia es la de dignidad. Pero más que clarificar parece confundir porque la flexibilidad interpretativa que admite sirve al sector contrario al derecho a morir para hablar de la dignidad de la vida y al sector pro derecho a la eutanasia para hablar de la vida digna y de la muerte digna. Tanto es así que Charlesworth propone dejar al margen la citada palabra y referirnos simplemente a la autonomía[1]. Pero antes de decidir si nos olvidamos de la dignidad será necesario estimar el sentido de las dos interpretaciones que se oponen en esta batalla semántica. De un lado, los que hablan de la dignidad de la vida determinan la heterorreferencialidad del término: la vida humana es digna en sí misma como donación divina o natural. Digno se toma por sagrado. Las propuestas seculares se dirigen a la ley natural para sancionar que no debe haber excepciones.

Consignemos la opinión de Andorno:
"La eutanasia voluntaria contradice la noción misma de dignidad del paciente, ya que es difícil creer que el médico se considera autorizado a practicarla solamente porque el paciente se lo pide. En los hechos, si el médico acepta satisfacer ese pedido, es porque él juzga que la vida de un enfermo ya no tiene valor intrínseco que se atribuye a la vida del enfermo. Por ello, la eutanasia es contraria al principio de justicia que exige que se respete de un modo igual la vida de todos los hombres."[2]

No obstante, la dignidad del paciente es entendida desde el otro punto de vista como el respeto a su voluntad. La interpretación de la dignidad de la vida afirma, sin embargo, que hay que proteger al paciente de su propia voluntad de morir decretando algo así como su incompetencia.

Efectivamente, el asunto que se nos plantea es cómo entender la autonomía. La bioética para ser coherente con sus desarrollos, que significaron introducir en el contexto de la ética médica tradicional, de corte paternalista, la atención al principio de autonomía, esto es, el respeto a la voluntad y decisión del paciente, se enfrenta aquí con su límite. En términos filosóficos lo que se reedita aquí es la batalla entre dos paladines de la idea de autonomía: Hume y su defensa del derecho al suicidio[3] y Kant y su recusación del citado derecho debido a que no es posible que no conduzca a irracionalidades[4]. En Hume la autonomía, entendida como la libre decisión sobre el propio destino es irrestricta, en Kant, el filtro de la universalidad la convierte en inmoral. La no-existencia priva de soporte a la misma autonomía y, por otra parte, el suicidarse implica que el suicida no se tiene a sí mismo como fin, no se tiene autorrespeto. No obstante, lo que quiere aquel que solicita que le ayuden a morir es finalizar su vida con autorrespeto y no deslizarse hacia una situación completamente heterónoma donde no pueda decidir en absoluto. El dilema aquí es o aceptar ser sin autonomía o no ser consumiendo el último momento en la decisión que precipita la muerte. La paradoja está servida. Si el valor del propio ser se da en clave autorreferencial y la perspectiva es sumirse en la inconsciencia, ¿qué debería elegir el ser racional? Rubio Carracedo contesta a esta opinión de la siguiente manera: "Autonomía moral para morir, como continuación y culminación de la autonomía moral para vivir."[5]

En clave bioética, la acción autónoma se interpreta ligándose a tres condiciones: -intencionalidad, - conocimiento y – ausencia de control externo[6]. Faden y Beauchamp proponen esta descripción y enfrentan la decisión tomada por el paciente a la denominada "prueba de autenticidad" consistente en que esta sea "coherente con el sistema de valores y las actitudes generales ante la vida que una persona ha asumido reflexiva y conscientemente."[7] Documentos como el consentimiento informado, que debe implicar un proceso de deliberación conjunta[8], y los testamentos vitales[9] son materializaciones de la puesta en práctica del principio de autonomía encarnado en los derechos del enfermo.

Alfonso García

[1] Cf. M. Charlesworth, “Cómo terminar con la vida” en La bioética en una sociedad liberal, ed. cit., pp. 35-74, p 67.
[2] R. Andorno, Bioética y dignidad de la persona, Madrid, Tecnos, 1998, pp. 161. La opinión de J. Teichman coincide con la de este autor.
[3] D. Hume, Sobre el suicidio. Madrid, Alianza, 1995.
[4] I. Kant, “Deberes hacia sí mismo en general” en La metafísica de las costumbres, Madrid, Tecnos, 1989. Pp. 274- 284.
[5] J. Rubio Carracedo, “Autonomía para morir. Eutanasia y autonomotanasia.” En Claves de la Razón Práctica, nº 14, pp. 2-7. P. 7.
[6] Cf. D. Gracia, “La tradición jurídica y el criterio de autonomía: Los derechos del enfermo” en Fundamentos de bioética, ed. cit. Cit. en pp. 183.
[7] Op. cit., pp. 189.
[8] Cf. “Truthtelling with Dying Patients” en T. L. Beauchamp & R. M. Veatch, Ethical Issues in Death and Dying. Boston, Prentice Hall, 1996, pp. 64- 100.
[9] Cf. modelos de testamento vital en M. Boladeras, Bioética, Madrid, Ed. Síntesis, 1998, pp. 237-240.
En línea
Jorge
Neófito
*
Desconectado Desconectado

Mensajes: 24


« Respuesta #1 : 05 de Octubre de 2008, 00:47:23 »

La naturalez se ha visto modificada por la acción del ser humano, llueve cuando no acostumbra llover, hace frío y calor sin control, las tormentas arrasan pueblos enteros, las personas mueren en conflictos de muchos tipos y todo eso se percive como algo que tiene que pasar. Cuando hay un rescate en ocasiones mueren más personas que participan en la acción que la o las que van a salvar, sin embargo esas muertes se perciben como parte del riesgo, porque son inesperadas o porque son accidentales. Pero ¿que pasa cuando alguien por naturaleza tiene una enfermedad terminal y depende de una máquina para vivir?. ¿Es esta una concepción de naturaleza humana?,  o simplemente el hombre mismo continúa alterando el verdadero  sentido real de la naturaleza divina. Todos nos aferramos a la vida, a una vida activa, con sentido, con metas, propia. ¿Qué pasa cuando la realidad es otra?
En línea
Maria Goñi
Neófito
*
Desconectado Desconectado

Mensajes: 24


« Respuesta #2 : 26 de Octubre de 2008, 01:54:45 »

 ¿Y qué pasaría cuando una depresión profunda enmascara un falso deseo de morir?,  O cuándo alguien cercano a un enfermo, miente asegurando que el enfermo le pidió que lo ayudara a morir, aprovechándose de que éste no puede expresarse, cuando en realidad lo que el familiar quiere es deshacerse de la carga que representa un enfermo en fase terminal.  Recordemos que si existiera la posibilidad dentro del derecho de  ponerle fin a la vida de los demás en determinadas circunstancias, eso se podría prestar para muchos actos de maldad.  Recuerdo el caso en un país europeo  donde varias enfermeras practicaron la eutanasia con enfermos terminales y personas adultas mayores, ellas mismas luego de su encarcelamiento decían no saber porque lo hicieron, tal vez se sintieron con poder para hacerlo.  Se dice que de cada 100 personas, una tiene personalidad psicopática que solo necesita una crisis o una oportunidad para desarrollar su conducta patológica.  Creo que en nuestro país Costa Rica la opción que nos ofrecen los cuidados paliativos es maravillosa, ofrecer esta  opción a las familias y a los enfermos en fase terminal, debe estar ante todo.   El manejo del dolor junto con el amor, la comprensión, la tolerancia, el cariño y el apoyo, independientemente si se dan en la familia o de las instituciones de salud, pueden  lograr que un enfermo en fase terminal finalice sus días en paz.
En línea
Athanasia
Neófito
*
Desconectado Desconectado

Mensajes: 21


« Respuesta #3 : 10 de Noviembre de 2008, 17:03:24 »

Una cosa es la prolongación de la vida por vías que contradicen la naturaleza, el encarnizamiento cuyo nombre habla por sí solo. Cuántas personas se aferran a la vida desesperadamente y a cualquier costo, por no enfrentarse a la muerte. Pero lo que hay de fondo me parece aún más grave, no haber sido capaces de elaborar el concepto de muerte le puede costar muy caro a los seres humanos, al que muere y al que se queda, poruqe hay una negación de esta fase de la vida, el final de todo que nos aterra y que negamos durante nuestra existencia, y cuando llega no sabemos qué hacer con ello.

Del otro lado están los asesinos y asesinas a los que no les tiembla la mano para acabar con la vida de un moribundo, irrespetando totalmente su derecho a decidir sobre su propia vida, la vicencia de la enfermedad me parece que es un paso al que hay que darle espacio en la vida de la persona, para que esta logre trascender hacia la muerte. Sí, se vive dolor por la enfermedad, pero tomar la vida de alguien no es más que una solución cómoda, en la cual no media la piedad o la comprensión sino todo lo contrario, es una acción egoísta del que no quiere acompañar al moribundo en su agonía, en muchos csos es el triste producto de una crisis, como dice María, el sufrimiento de ver a alguien enfermo y la impotencia podría cegarnos y movernos a tomar una decisión errónea, a desear su muerte pronta. De pronto pienso en esas personas que no logran morir porque tienen asusntos inconclusos en sus vidas, no hay paz en ellas, cómo podríamos forzar su partida, si esos son los valores que promovemos, ¿qué nos espera a nosotros? <a href="http://www.youtube.com/v/zbXwlgjZ1oY&rel=1&vq=small" target="_blank">http://www.youtube.com/v/zbXwlgjZ1oY&rel=1&vq=small</a>

Quisiera compartir con ustedes el video que no pudimos poner en la exposición sobre eutanasia. Recuerden que hablamos del caso de Ramón Sampedro y de su concepción de vida digna, les lanzo estas preguntas ¿La dignidad es algo que simplemente nos toca o podemos construirla con amor y mucho sacrificio? ¿Cuál es el sentido de la vida si siempre que hay obstáculos les pasamos de lado?
En línea
Páginas: [1]   Ir arriba
  Imprimir  
 
Ir a:  

Motorizado con MySQL Motorizado con PHP Powered by SMF | SMF © 2006, Simple Machines LLC XHTML 1.0 válido! CSS válido!



© tanatologia.org

Cargando...