Poemas de muerte

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Marjorie Ch:
Me encontré un libro de un autor llamado Juan Santiago Quirós Rodríguez, la mitad de amor, la otra de muerte. Entre tantas palabras bonitas rescaté dos poemas:

Morir solo

tengo derecho a morir solo,
sin curiosos
que pululen a mi alrededor.
Morir escuchando
las melodías queridas,
los amados versos;
viendo
las fotografías añoradas,
los paisajes idos.
Sin médicos ni enfermeras ni horribles medicinas
que en vano traten
de postergar lo imposible.
Solo,
con mis recuerdos.
Solo,
con mis nostalgias.
Solo,
con mis ilusiones.
Por compañera
una botella de ron.
Por amigo,
un paquete de cigarrillos.
Por amante,
un querido libro.
[/i] (p. 64).

Este poema me encantó porque si yo estuviese a punto de morir, en vez de estar sola con mis pensamientos e ilusiones, me gustaría estar con mis seres queridos, sentir su cariño, su calor humano, ese contacto que mitiga en cierta parte el dolor. Sin embargo, el autor nos presenta otra realidad, una realidad diferente que se debe respetar, la de aquellas personas que persiguen la soledad apacible (como diría un profesor por ahí). Esto nos muestra el respeto que debemos tener ante los derechos de una persona que se acerca a la muerte.

También encontré otro poema:

Miedo de morir

Tengo miedo de morir.
Morir
sin haber sabido
qué era vivir
y cómo era hacerlo
sin religiones y dogmas.
Morir
sin haber entendido nunca
qué era morir.
Y ser un muerto ignorante
y andar muerto sin saberlo
y hablar de muerto
y mirar sin ver
y reírme
con un llanto inacabable y desdentado.
Tengo miedo de morir:
de que otros piensen por mí,
hablen por mí,
se muevan por mí
y me sitúen
en la ausente tercera persona.
Miedo de que los vivos traicionen mi pensamiento,
digan lo que nunca dije,
vayan a donde jamás iría
y, todavía, recen por aquél,
y ese aquél
seré yo,
pero de lejos, de muy lejos,
de tan lejos...
que no me reconoceré.
[/i](p. 67).

Me parece un texto bello, porque muestra el temor de la muerte, de lo que implicará.
Quizá lo que más me llama la atención es la frase "Morir sin haber sabido qué era vivir".
Muchos de nosotros vivimos sumergidos en una rutina que desgasta las fuerzas y nos oprimen. Quizá en ocasiones, sin percatarnos, somos muertos en vida, porque dejamos de vivir, lo que significa para mi, disfrutar de las cosas que existen a mi alrededor, grandes o pequeñas, como el simple hecho de tomar una taza de cafe. Personalmente, me daría miedo recibir un diagnótico de una muerte pronta, porque considero que existen muchas cosas que aun no he vivido, no he experimentado, y no me gustaría desaparecer del mundo sin haber tenido esas experiencias.

Espero les guste...

La bibliografía: Quirós, J. (2000). Amor y muerte. Poemas del silencio. Costa Rica: Editorial de la Universidad de Costa Rica.

Javier:
¿A quien se le hablas en los poemas?
- Normalmente los poemas son una especie de mezcla de aquello y aquellos con quienes se habla y también de todo aquello y todos aquellos a quienes escucho. En definitiva la poesía debe dejarse traspasar por el mundo.


¿Por qué el tema de la muerte tiene tanta importancia en tus poemas?
- Indudablemente porque somos seres ante la muerte, porque la muerte es nuestra medida y la única forma de saber que es difícil repetirnos, volver a tocar otras manos como ya lo hicimos antes.

- ¿Se puede hablar con los muertos?
- Sí es verdad que hablan, a mí me dicen que no me olvide de que estoy vivo.

- ¿Qué importancia le das en tus poemas a los elementos de la vida diaria?, ¿sería ésta una característica de tu poesía?
- Seguramente sí. Creo que la vida está hecha de las cosas pequeñas: un roce, una lágrima sola, una palabra sin decir....Las grandes cosas son sólo momentos.

- ¿El amor es algo pasajero o bien dura para toda la vida?
- Debe durar siempre, si no no lo sería. Otra cosa es que el destinatario cambie. Pero vivir sin amar me parece imposible. Es un producto básico que se salva de la inflación.
Abel Hernández

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