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Sociedad Española de Tanatología - Revista Tánato's

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  EDITORIAL
  LA MUERTE EN NEONATOS
  LA MUERTE EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
  Zio Cichin alla sua cara Nina. 30 Aprile 1888
  NOTICIAS EN EL TIEMPO: "En la muerte del párvulo"
  CITAS, POEMAS Y SENTENCIAS PARA MEDITAR
  EL LIBRO DEL MES: "Ante el dolor de los demás"

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E D I T O R I A L

La imaginería de la muerte, las pérdidas y el duelo, como experiencia humana, son en parte natural y en parte construidas. Por un lado, las características centrales de nuestra respuesta a la muerte y la pérdida reflejan nuestra herencia evolucionista como seres biológicos y sociales, derivada de la interrupción de los lazos de apego necesarios para nuestra supervivencia. Por el otro, los seres humanos responden a la pérdida de un ser querido tanto en el nivel simbólico como biológico, atribuyendo significados a los síntomas de separación que experimentan, así como a los cambios de la identidad personal y colectiva que acompañan la muerte, donde la sociedad y los mass media contribuyen claramente tanto de manera evidente como subliminal. Donde la diversidad o pluralidad condiciona a los miembros de la familia o de una comunidad más amplia, y donde la socialización contribuye enormemente a consolidad dichas posiciones.

La respuesta a la muerte y la pérdida, está condicionada por posicionamientos de entendimiento sociológicos en unos marcos de referencia culturales y comunales englobadores, atribuyéndosele psicológicamente a la pérdida el significado de respuesta a la interrupción de las relaciones y supuestos personales que sostienen el sentido del individuo, y psiquiátricamente como un proceso cuyas complicaciones pueden provocar un empeoramiento de la salud tanto física como mental que requiere intervención. Como individuo, potencialmente doliente, profesional de la salud y antropólogo, considero que dentro de lo complejo que es el mundo de la muerte, por las dimensiones que comporta, básicamente los seres humanos buscan el significado de la muerte propia y del otro, la pérdida y el duelo en particular, y lo hacen intentando construir una explicación coherente de sus perdidas y de la pérdida de su ser querido que preserva un sentido de continuidad con quien ha sido, al mismo tiempo que integra la realidad de un mundo que ha cambiado en su concepción de quien debe ser ahora. “De pronto ya no somos los mismos en un mundo que no es el mismo”.

En el presente número desembarcamos como navegantes y exploradores a la vez, en dos orillas poco exploradas en nuestro entorno inmediato: en la de la muerte perinatal y su entendimiento desde la mirada de mujeres y familiares en una consulta ginecológica de la comunidad y en las visiones que aportan los medios de comunicación y en particular los informativos de televisión emitidos a nivel nacional en diferentes cadenas españolas: TVE, Antena 3 televisión, Telecinco y CNN+, incidiendo en el tratamiento que han realizado de la muerte, o quizá de los muertos, mediante en el análisis de un corte temporal de 69 días realizado entre el 6 de julio de 2003 y el 12 de septiembre de 2003.

Alfonso Miguel García Hernández


LA MUETE EN NEONATOS
Descripción del duelo perinatal

Cristina Toledo Rosell
Martín Rodríguez Álvaro

“… Me siento en una playa cuando anochece, fijo mi vista en el horizonte y me doy cuenta de que el mar y el cielo se tocan tantas veces para constituir un punto de referencia a mi percepción…

Tal vez sea el momento del último aliento, un pequeño punto base de la inmensidad para tomar como referencia.

Pero... lo miraré una vez más esta tarde… eso no quiere decir que las estrellas y la luna no se reflejen en el mar o que el agua del mar no toque lo más alto de la bóveda azul, para luego caer dulce...


Pues así se refleja la muerte en nuestras vidas, la vida sube hasta la muerte y forma parte de ella.

He tenido que pararme a escuchar la naturaleza, como esa tarde en la playa, y he tenido que mirar la muerte, mejor dicho el horizonte, para darme cuenta que hoy puedes ser ola y mañana copo de nieve o gota de lluvia, lo importante es ser la ola que puedas y la gota de lluvia que te hubiera gustado ser. Mientras sea ola me mantendré en armonía con el resto del mar, y si no puedo al menos me pondré de acuerdo con algunas para formar una corriente. Para ser lluvia sólo es necesario haber sido mar, cada gota tiene su propio cilindro celeste para caer...”

Este trabajo es para todos porque un día moriremos, pero sobre todo para aquellos que mueren sin vivir…

Cristina Toledo Rosell

 

Resumen-Abstract

Se pretende conocer la respuesta a la muerte perinatal y la funcionalidad del proceso de duelo en nuestra comunidad. Se realiza un estudio cualitativo descriptivo de corte transversal mediante una extensa revisión bibliográfica y encuesta de opinión abierta en individuos al azar que acuden a la consulta de la matrona, o a las clases de preparación al parto. La muestra constituida por 60 individuos fue extraída al azar de las mujeres y familiares atendidos en la consulta de enfermería obstétrica y ginecológica de dos Centros de Salud de la provincia de Castellón uno, el C.S. de Onda perteneciente al área de cobertura del Hospital de La Plana, y otro el C.S. de Pintor Sorolla al Hospital General de Castellón. Los resultados obtenidos apoyaron la revisión. El número de muertes perinatales registrado es muy reducido; en comparación con grandes estudios a los que hago alusión en la discusión, esto se debe al tamaño de la muestra y los grandes avances de la obstetricia y la neonatología.

Respecto al proceso de duelo se observa como los usuarios requieren la asistencia de la matrona y del médico de familia sobre otros profesionales, y reflejan falta de conocimiento sobre el proceso de duelo y su tratamiento. Se concluye que el enfoque que debería tomar el profesional de la salud con una mujer o su pareja que sufren este tipo de experiencia es reconocer que los padres han sufrido una pérdida real, una muerte; y por lo tanto debe ser tratada como tal para que el duelo se complete de manera funcional.

 

Palabras clave:

Muerte perinatal, duelo, gestación, madre.

 

Introducción

Se considera muerte perinatal a la pérdida de signos vitales en el objeto de la gestación que se produce desde la 28 semana de gestación (fetal y mortinato) a los 28 primeros días de vida (muerte neonatal). (1)

El duelo, como experiencia humana, es en parte una naturaleza y en parte un constructo. Por un lado, las características centrales de nuestra respuesta a la pérdida reflejan nuestra herencia evolucionista como seres biológicos y sociales, derivada de la interrupción de los lazos de apego necesarios para nuestra supervivencia. Por el otro, los seres humanos responden a la pérdida de un ser querido tanto en el nivel simbólico como biológico, atribuyendo significados a los síntomas de separación que experimentan, así como los cambios de la identidad personal y colectiva que acompañan la muerte de un miembro de la familia o incluso de una comunidad más amplia.  (2)

  Olga Costa. Niño muerto (1944)
Uno de los principales conceptos que dirigirán este estudio será que los seres humanos buscan un significado del duelo, y lo hacen intentando construir una explicación coherente de la pérdida de su ser querido que preserva un sentido de continuidad con quien han sido, al mismo tiempo que integra la realidad de un mundo que ha cambiado en su concepción de quienes deben ser ahora.

En lo que a la sociología del duelo se refiere las culturas occidentales están dominadas por lo que se podría determinar como una comprensión existencialista del duelo, la idea de que el duelo representa una respuesta natural a las pérdidas profundas, caracterizada por síntomas, estadios e intentos presumiblemente universales. Esta perspectiva sitúa, además el dolor dentro de las personas, ya que existe un fuerte énfasis cultural en el individualismo y una tendencia a atribuir la ansiedad a los estados interiores y a las características personales de las personas afectadas más que a sistemas o comunidades más amplias.

Los antropólogos se han mostrado intrigados por la forma en que diferentes culturas han construido creencias y prácticas únicas mediante las cuales otorgan un rol a la mortalidad y a su rol en la vida humana. En efecto, el intento que ha marcado la historia del ser humano de formular teorías mitológicas, cosmológicas sagradas y seculares sobre la vida y la muerte define en un sentido la cultura, entendida como una respuesta distintiva del grupo a las eternas cuestiones ¿quiénes somos? ¿de dónde venimos? Y ¿hacia dónde vamos?. De esta forma la muerte deja de ser un hecho meramente biológico para convertirse en un catalizador para la construcción de marcos culturales que unen miembros a través de las generaciones.

Según, Durkheim (3) la pérdida de miembros de una sociedad a través de la muerte es una amenaza que promueve la implantación de mecanismos institucionalizados para integrar de alguna forma a los muertos en el sistema social actual y regular también los sentimientos de los que los lloran. Walker (4) pone de manifiesto los sistemas de duelo y destaca sus rasgos tanto privados como públicos. Estos rasgos serían los rituales, las culturas locales y los grandes significados de la muerte en las comunidades humanas.

Los rituales tanto en forma de funeral católico, como un sivah judío, o un servicio memorial laico favorecen los objetivos integradores y los reguladores mediante la provisión de una estructura para el caos emocional del duelo. Las prácticas rituales deben incluir tres dimensiones básicas según Romanoff y Terencio: (a) la transformación del sentido del self del que está de duelo, permitiéndole pensar y reconstruir su apego con el muerto, (b) la transición a un nuevo estatus social tanto para el muerto (de ser alguien vivo en la comunidad a ser alguien presente en espíritu) como al que ha perdido al ser querido (por ejemplo en el caso que nos atañe de madre a no serlo) (c) y la conexión con lo que se ha perdido a través de conversación.

Cabe advertir que algunas pérdidas como por ejemplo la muerte de un feto, o de un amante son deslegitimadas o poco tenidas en cuenta desde el punto de vista social, recibiendo poco o nulo apoyo en la cultura contemporánea (5). Esta deslegitimación es un fallo empático en varios niveles del self y de los sistemas según Neimeyer y Jordan.

En lo que se refiere a las culturas locales, los conductuales se interesan por la influencia que tiene el rol en la configuración de los sistemas de duelo de los miembros de una cultura. Klass (6) ofrece un ejemplo con su investigación etnometodológica sobre la cultura de los grupos de apoyo a padres que han perdido un hijo, que ayudan a consolidar los lazos de los padres con la representación interior a través de prácticas memoriales creativas (por ejemplo dejar volar mariposas en un picnic). Desde este punto de vista, las variaciones culturales de las prácticas de duelo no son curiosidades antropológicas que caracterizan a grupos exóticos, sino que penetran en todas colectividades humanas, definidas por su etnia, tradición, circunstancias o elección.

Los significados de las grandes comunidades, a veces cristalizan en liturgias eclesiásticas específicas, o podemos hablar del duelo como un síndrome médico en el caso de la psiquiatría, un proceso de adaptación en el caso de counselling, un camino espiritual para los sacerdotes. En una sociedad postmoderna y sobre todo plural estos discursos se mezclan y a veces chocan. Al final, lo relevante son los usos de estos discursos los que adquieren por confluencia y selectivamente formas de comprensión del duelo en sus propias vidas, familias y trabajo.

En lo que a la reconstrucción psicológica de la pérdida se refiere, la pérdida de apego íntima a causa de la muerte supone un profundo desafío a nuestra adaptación como seres humanos. En parte, como expresión de la herencia evolutiva compartida con otros animales sociales, respondemos a esta separación, con un conjunto de reacciones entremezcladas, que incluye el lloro, la desorientación conductual y anhelo por la figura de apego perdida según Bowllby (7). Además, normalmente estas respuestas específicas del duelo van acompañadas de síntomas fisiológicos predecibles, como la falta de respiración, taquicardia, sequedad de boca, sudoración, polaquiuria, trastornos digestivos y sensación de asfixia. Unidas a otros síntomas como la inquietud, la tensión muscular y el insomnio, estas respuestas se pueden entender como un patrón afín a la respuesta del estrés a la separación (8). El objetivo de este estudio es conocer la respuesta a la muerte perinatal y la funcionalidad del proceso de duelo en nuestra comunidad.

 

Material y método

Estudio cualitativo descriptivo de corte transversal realizado mediante encuesta de opinión abierta en individuos al azar que acuden a la consulta de la matrona, o a las clases de preparación al parto. La elaboración de las preguntas de la entrevista está destinada a contrastar la información obtenida en la revisión bibliográfica. La primera parte de la entrevista incluía las características de la muestra en cuanto a variables como sexo, edad, paridad, embarazo actual, edad gestacional, nivel cultural, nacionalidad y religión. La segunda parte de la entrevista incluye preguntas más abiertas referidas a sentimientos, explicaciones, reacciones, conocimientos sobre técnicas de afrontamiento y dispositivos de ayuda.

La muestra constituida por 60 individuos fue extraída al azar de las mujeres y familiares atendidos en la consulta de enfermería obstétrica y ginecológica de dos Centros de Salud de la provincia de Castellón uno, el C.S. de Onda perteneciente al área de cobertura del Hospital de La Plana, y otro el C.S. de Pintor Sorolla al Hospital General de Castellón.

 

Resultados

Frente a las preguntas que planteamos en la entrevista abierta tanto en las clases de preparación al parto, postparto como en la consulta de control del embarazo. Pudimos observar mayor grado de ansiedad en el caso de las mamás que habían tenido experiencia de una muerte perinatal, o incluso aquellas que tenían conocimiento cercano de alguna muerte perinatal por medio de amigos o familiares.

Respecto a la edad gestacional pudimos observar como las muertes perinatales a término, o tras el parto eran más difíciles de aceptar para los familiares que las muertes en torno a las 28 semanas de gestación. Muchos padres manifestaron tras la muerte de su hijo o si ésta se produjese, su deseo de ver al mortinato o incluso acariciarlo, sin embargo una minoría lo refleja como algo muy desagradable y no se encuentran preparados para ello, sobre todo si el feto presentase alguna malformación o no se encontrase en buen estado. Respecto a la preferencia de forma de terminación del parto la gran mayoría se decanta por la cesárea en el caso de muertes fetales de más de 32 semanas de gestación, prefiriendo la operación al sufrimiento del parto sabiendo que esta vez no tendrá un final feliz.

Frente a la pregunta de qué explicación le damos a la muerte de un neonato, muchas madres recurren a la religión “Dios lo quiso así” otras se muestran escépticas al respecto y manifiestan que no le podrían encontrar ninguna explicación. Algunas madres se lo explican como que su hijo se formó mal y tenía algún defecto en sus cromosomas o en sus partes de manera que hubiera sufrido tras el nacimiento. Respecto a los sentimientos más nombradas en orden descendente encontramos tristeza, desesperanza, angustia, ansiedad, frustración, miedo, soledad y vacío interior.

En general respecto a la muerte y el duelo, el 72% de la muestra expresa que cree que en nuestra cultura la muerte no está aceptada, y es un proceso que tenemos demasiado dramatizado y difícil de superar por la falta de explicaciones esperanzadoras y verosímiles al respecto.

Los resultados cuantitativos son meramente descriptivos de la muestra pues no son valores significativos para poder sacar conclusiones y relaciones entre variables.







 

Discusión

La investigación longitudinal a gran escala sobre este tema refleja que la mayoría de las personas que han perdido a alguien se enfrentan eficazmente a los síntomas agudos de malestar (9), un 40 % muestra signos de prolongados de trastornos neuroendocrinos y dificultades para dormir, así como síndromes de pánico diagnosticables durante el primer año de la pérdida, en los resultados obtenidos al respecto el 100% de los individuos que han sufrido una muerte perinatal reflejan haber tenido dificultades para dormir al menos en el primer mes tras la pérdida, y en el 50% se prolonga hasta los 6 meses aproximadamente. El 56 % de la muestra ha recibido en alguna ocasión tratamiento por crisis de ansiedad y pánico, en su mayoría, relacionado con algún tipo de pérdida (muertes o rupturas sentimentales…)

Desde el momento de la confirmación del embarazo muchas mujeres se ven inundadas por esperanzas, sueños y sobre todo por la esperanza de un recién nacido saludables. Pero cuando se diagnostica alguna condición que le limitará la vida, como anomalías congénitas o enfermedades progresivas neuromusculares, desembocan en un duelo profundo de los padres. Según Ross (10) la pena crónica que conllevan estas pérdidas implica no sólo la renuncia a los sueños del pasado y una constante revisión de los planes presentes y patrones de enfrentamiento, sino también una anticipación de un futuro que está privado de marcadores que estructuran normalmente el ciclo de vida familiar (día de la graduación o boda). Pero incluso ante esta erosión del mundo de creencias existente muchas familias encuentran significado, poder y valor en su experiencia de mortinatos y ser padres de niños discapacitados.

En 1997 Milo (11) en su investigación cualitativa de madres cuyos hijos habían muerto, explicó que la mayoría conseguían encontrar un significado y un beneficio en la vida y muerte de su hijo y eran capaces de continuar viendo el mundo de forma positiva y finalista. A pesar de la triste doble pérdida del hijo deseado y el hijo real estas madres atribuyen a esta experiencia el mérito de haberles hecho más consciente de lo esencial de la vida y del poder del amor. Manifiestan que a pesar de que nunca habrían deseado pasar esta experiencia ni se la desean a nadie, estaban agradecidas por haber aprendido esta lección.

En la sociedad occidental la muerte de un hijo parece fuera del orden natural, algo que hace estremecer los fundamentos de nuestro mundo de creencias. La investigación anterior sobre la crisis de significado en el duelo paterno indica que la búsqueda de significado es primordial para el proceso de reajuste después de la muerte de un hijo, y que los padres que son capaces de encontrar estos significados, volviéndose más compasivos y más fuertes, aceptando la mortalidad humana o profundizando en su espiritualidad se enfrentan mejor con la pérdida.

Según W. Worden (12) en su mayor parte lo que ocurre con los abortos espontáneos es similar a lo que ocurre en las muertes perinatales. Generalmente cuando una mujer tiene un aborto espontáneo, la primera preocupación de su entorno más cercano es su salud. Es sólo más tarde cuando la gente empieza a darse cuenta plenamente de lo que ha perdido. En estos momentos empiezan a destacar varias preocupaciones.

Para una mujer que tiene un aborto espontáneo en su primer embarazo su preocupación es si podrá tener más hijos. Los médicos suelen saber manejar esta preocupación, pero la postura del doctor suele ser básicamente estadística; se basa en la posibilidad de un embarazo exitoso en alguien de su edad y estado físico. Aunque esto es importante también se señala como importante que no se intente enmascarar la pérdida que ha sufrido la mujer en la posibilidad de nuevos embarazos.

El marido suele ser blanco de enfado porque la mujer lo culpa de no tener los mismo sentimientos que tiene ella, o al menos la mujer percibe que no son los mismos. Generalmente, en las circunstancias que rodean a la pérdida el marido se siente impotente y su necesidad de parecer fuerte y de apoyar, la mujer la suele interpretar como falta de interés. No hay que minimizar la pérdida centrándose de manera optimista en el futuro y en la posibilidad de otro embarazo u otros hijos. Aunque no es extraño que algunas parejas quieran iniciar un embarazo inmediatamente después de haber sufrido una muerte perinatal.

Muchos autores señalan por lo mencionado anteriormente la recomendación de no actuar con precipitación al respecto. Es mejor esperar un tiempo hasta que se ha elaborado el duelo por el niño perdido. Es importante trabajar con los dos miembros de la pareja implicados en la pérdida. El padre ha de elaborar el duelo también y lo elabora a pesar de algunos comentarios en contra en la bibliografía profesional*. Los estudios muestran que se produce una aceptación de este tipo de pérdida cuando ambos padres tienen estilos de afrontamiento similares y una comunicación más abierta*. Es importante trabajar con la pareja sus sentimientos respecto a la pérdida, especialmente los sentimientos de miedo y de culpa. El miedo a un futuro embarazo, el miedo al impacto de la pérdida en el matrimonio, y el miedo a fracasar como padre o madre son especialmente importantes.

Se puede ayudar a las familias a hacer la pérdida real animándoles a compartir decisiones sobre la disposición del cuerpo, a poner nombre al bebé y a participar en rituales como el funeral o el memorial. Existe una colección importante de objetos relacionados con el bebé como sus fotos, el certificado de nacimiento, una huella, un mechón de pelo, el brazalete de enfermería y las tarjetas que envían los amigos pueden ayudar a hacer la pérdida más real. Usar el informe de la autopsia para confrontar con la realidad la causa de la muerte y para ofrecerles la oportunidad de que hagan preguntas.

No hay que olvidar a los hermanos. La muerte perinatal puede ser una pérdida invisible para los niños en casa. No ver al niño perdido hace la muerte menos real, una realidad que disminuye incluso más si los padres no reconocen la pérdida. La comprensión que el niño tiene de la pérdida estará influida por su desarrollo cognitivo y emocional. Comprender la pérdida de manera inadecuada y el pensamiento mágico puede llevarles a creerse culpables de la pérdida o a culpar de la misma a la letalidad de los padres. Lo segundo puede incrementar la ansiedad del niño y su vulnerabilidad personal por su propia seguridad y bienestar.

En estudios anteriores (Queensland 1998 - 2001) se ha establecido que dentro de las muertes perinatales el mayor número responde a los no natos en un 62%, y en lo que a las muertes neonatales se refiere el 55,6 % corresponde al primer día de vida y el 13% al segundo día de vida. Son más frecuentes en el sexo masculino aunque la diferencia no es significativa. En el mismo estudio el mayor número de muertes perinatales se da entre los 30-34 años lo cual sería lógico pues coincidiría con el mayor número de gestaciones. En lo que a los no natos, se refiere, la mayor frecuencia se registra entre los 20-29 años maternos. Según un estudio realizado por la Universidad de Oregón por el contrario, el mayor número de muertes perinatales se registrarían entre los 20-25 años. Las estadísticas comunican muy poco a una persona que está involucrada directamente, porque su embarazo tuvo una falla del 100%. Pero para sus notas del futuro, aquí les damos algunos detalles

- Una de cada cuatro mujeres han tenido por lo menos un aborto.

- Del 15 al 25% de todos los embarazos terminan en malparto. Alrededor de 160000 abortos ocurren solamente en Estados Unidos cada año.

- El 75% de todas las pérdidas de embarazo ocurren en las primeras 14 semanas de embarazo. En más de la mitad de estos abortos, nunca se llega a saber la causa.

- Después de haber tenido un aborto, el riesgo de sufrir otro no aumenta.

- Después de un segundo aborto, la probabilidad de que vaya a tener un embarazo normales es del 80%.

- Un tercio de los embarazos tienen sangrado durante el primer trimestre. En más de la mitad de estos embarazos, el sangrado se resuelve, y prosigue un embarazo normal.

En varios estudios de cohortes anteriores, se relacionan distintos factores de riesgo con la muerte perinatal de los cuales los más destacados son el uso de alcohol y/o drogas, el tabaco, la edad materna, el momento de captación para el control del embarazo, nivel cultural materno, raza, estado civil.

En revisiones comparativas entre muestras que han recibido soporte psicológico y counselling tras la muerte perinatal y otras que no, no han podido cuantificarse los beneficios y la hipótesis no ha podido ser contrastada.*

Aunque el contacto físico con el mortinato, sus objetos relacionados, o la visualización son elecciones que ayudan a muchos padres a desarrollar de manera adecuada el proceso de duelo, estas conductas no son elegidas por todos los padres por lo que se concluyo que no se debe nunca presuponer o limitar las elecciones paternas respectos a las conductas tras la muerte perinatal.

  Alice Neel. Tras la muerte del niño (1927-1928)
Dentro de las diferentes actitudes frente a la muerte, la religión y la cultura suponen un claro marcador. Sería incompleto analizar el duelo perinatal en nuestra comunidad sin tener en cuenta la multiculturalidad en la que vivimos bajo las consecuencias de las corrientes migratorias de Europa del Este y el Norte de África. La muerte, el imaginario personal y grupal de la misma y su estudio, a la luz de las religiones, es todo un reto fascinante a la vez que difícil de abarcar. La muerte ha significado un hecho permanente e inmutable al que el ser humano ha intentado dar respuesta, siendo resuelto para un entendimiento del mismo, desde opciones y posiciones diversas y cambiantes ante un mundo del otro, que ha intentado dar respuesta a tal misterio o condición. Al margen de razones epistemológicas y ontológicas, la muerte para hombres y mujeres concita diferentes tipos de reacciones y sentimientos en torno a la misma de los que no son ajenas las religiones. Lejos de querer teorizar sobre los distintos modelos argumentativos de enfocar la muerte a la luz de las distintas religiones, desde el punto de vista de sus conceptos, valores, ritos, creencias, mundo místico, fantasías, actividad creadora, destino post-mortem, espíritus, etc.

El Cristianismo como religión tiene su punto de partida en un hecho que a primera vista se nos presenta como traumático: la crucifixión como un delincuente de Jesús de Nazaret y la posterior propagación por parte de sus discípulos de la noticia de que éste ha resucitado. Observamos que la muerte de Jesús ocupa un papel fundamental en el origen de la religión, lo que lleva a los primeros seguidores a preguntarse y reflexionar sobre su significación y sentido. Se hace necesario entender la defunción de Jesús para comprender el propio sentido de la vida y muerte del cristiano. Siguiendo a Roloff y a Gesteira Gaza podríamos reconocer tres modelos de explicación con los que interpretaron los cristianos este acontecimiento:

· La fórmula del contraste, donde se contraponía la muerte de Jesús como un asesinato injusto, frente a la resurrección por la que Dios salva a su ungido. Este modelo se apoya en textos como el de los Hechos de los Apóstoles: Jesucristo, el Nazareo, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos (Hch. 4,10).

· La fórmula de la causalidad histórico-salvífica, se insiste en que la muerte de Jesús está en relación con los designios salvadores de Dios y en el cumplimiento de las escrituras. Es lo que se relata en el episodio de Emaús: ¿no era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria? Y empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras. (Lc. 24, 26-27)

· La fórmula soteriológica, en la que la salvación aparece vinculada al sufrimiento y a la muerte por muchos. Que será la que ocupe un lugar más destacado: Cristo murió por nuestros pecados (1Cor.15, 3).

La figura de Jesús cobra un significado simbólico como modelo a seguir por parte de todos los fieles. Su muerte adquiere una importancia central (que en algunos momentos llegó a eclipsar a la propia resurrección) en cuanto muerte modélica y su simbología se asienta en distintos campos de la religión cristiana. El creyente entiende su vida como una aspiración a seguir los pasos que ha marcado su maestro. Esto se irá concretando tanto en la forma de llevar su vida diaria, siguiendo los preceptos morales y la nueva manera de relacionarse con Dios; como también a la hora de encarar la muerte en cualquiera de las formas en que ésta pudiera venir.

El cristianismo integró el hecho de la muerte presentando como paradigma de ella lo acontecido con su maestro. El cristiano debía entender que su fe en Jesucristo le hacía poder superar las barreras físicas que la muerte imponía, ya que la esperanza se encontraba puesta no en la vida terrenal, sino en la vida futura que tendría lugar con la instauración del Reino. El sacrificio de Jesús había supuesto que la muerte no era el final, sino un tránsito. Los fieles se beneficiaban de los efectos salvíficos que contenía la crucifixión. El bautismo del cristiano constituía un rito de iniciación, pero también el creyente comenzaba su camino de identificación y asunción del modo de ser de Cristo. La inmersión en el agua simboliza una ruptura con el pasado, un nacimiento nuevo, para ser y vivir como el Mesías. La muerte simbólica era una metáfora de la muerte al pecado, al hombre viejo y una asimilación con la vida del Salvador.

El Islam, enraizado en el concepto escatológico del Judaísmo y del Cristianismo -especialmente en el del segundo-, trasciende la vida del hombre, haciendo perdurable su limitada existencia terrenal. En el más allá, el hombre vivirá disfrutando del premio o sufriendo el castigo que sus actos hayan merecido el día del Juicio. La escatología ocupa un puesto preponderante en el Islam, y sus enseñanzas, esbozadas y afirmadas en el Corán, se vieron enormemente desarrolladas en la tradición religiosa con la introducción de elementos originales y de otras creencias transmitidos "respetuosa y fielmente bajo la autoridad de Mahoma o de sus compañeros, en cuya boca se pusieron desde un principio".

La muerte como punto de unión de esta vida con la del más allá es la causa misma de la existencia de la escatología. Por ella se prolonga la vida y de ahí su sentido "vivificador" para el musulmán.

El Corán alude en numerosas ocasiones a la muerte. Unas veces se refiere a ella como un designio de Dios, otras como el fin natural e inevitable de la existencia humana: “cada uno gustará la muerte (3:185)” o “Dondequiera que os encontréis, la muerte os alcanzará, aún si estáis en torres elevadas(4:78)”, otras muchas, como el paso a la otra vida o el regreso a Dios: “Toda alma probará el gusto de la muerte; entonces seréis devueltos a nosotros (29:57)” y en la mayoría de los casos, como el trance previo a la recompensa o al castigo, según hayan sido sus obras en esta vida. Incluso se menciona la existencia de dos muertes -el estado antes del nacimiento y el fin de esta vida- a las que siguen dos vidas, el nacimiento y la resurrección (Corán, 2:29; 40:12). (13) (14) (15)

 

Conclusión

La muerte ha significado un hecho permanente e inmutable al que el ser humano ha intentado dar respuesta, siendo resuelto para un entendimiento del mismo, desde opciones y posiciones diversas y cambiantes ante un mundo del otro, que ha intentado dar respuesta a tal misterio o condición. Al margen de razones epistemológicas y ontológicas, la muerte para hombres y mujeres provoca diferentes tipos de reacciones y sentimientos en torno a la misma de los que no son ajenas las religiones.

Conceptos, valores, ritos, creencias, mundo místico, fantasías, actividad creadora, destino post-mortem, espíritus… para un adecuado entendimiento de la persona es preciso tener en cuenta la comunidad en la que la persona se desarrolla, su cultura y su religión. Además de estos determinantes, el individuo que sufre una pérdida también se ve condicionado por su experiencia anterior, tanto en las pérdidas en general, como en un tipo de pérdida concreto, como podría ser la muerte perinatal.

Las reacciones de los individuos frente a la muerte perinatal no son las mismas que se producen en el aborto, o tras la pérdida de un niño, un bebé o un hijo adulto. Pero si que guardan mucho en común como hemos comentado a lo largo de la introducción y de la discusión. Tanto en el tratamiento del duelo en el aborto, así como en el no-nato, es frecuente que la sociedad, e incluso algunos profesionales sanitarios no lo consideren una pérdida real.

En lo revisado en este trabajo así como en las entrevistas realizadas a los pocos padres que habían sufrido una muerte perinatal concluimos que se vive como una pérdida, y por ello el individuo tiene la necesidad psicológica de completar su proceso de duelo.

Uno de los principales motivos por los cuales en duelo se torna disfuncional o patológico, suele ser la falta de comunicación entre la pareja, y la tendencia de la comunidad y a restar importancia a esa situación. La principal pérdida es sufrida por la madre que ya lleva conviviendo con su hijo, el nuevo ser, y ha pasado por el proceso de aceptación del embarazo. Sí ya resultaba muy difícil, superar un aborto una vez se ha aceptado el embarazo, mucho más lo es después de las 20 semanas de gestación cuando la madre percibe los movimientos fetales y se produce entonces el proceso de vivificación del feto. La madre puede prepararse para escindirse del feto en el parto, pero no está preparada para una escisión intrauterina (muerte intrautero) o un parto que finalice con un hijo fallecido. El padre, por otro lado, tiene una posición secundaria, y su reacción emocional dependerá mucho de su grado de vivencia del embarazo, lo normal es que sean más consciente de la muerte del neonato, pues es cuando ven a su hijo la primera vez cuando realmente pueden sentir la nueva vida que han creado.

El profesional sanitario está en continúo contacto con la pareja durante todo el proceso, tanto en el embarazo, como en el parto y el puerperio. Y debe brindar a las familias que lo necesiten la oportunidad de adolecer de manera completa la muerte de su hijo nato o no nato.

Para ello, deben darse a conocer a los profesionales los protocolos de actuación ante una muerte perinatal, en la medida en que sea posible, pues la asistencia integral de enfermería o los cuidados a la familia surgen de manera distinta en cada individuo y comunidad.

Estos profesionales sanitarios, deben ser específicamente formados para el manejo de la muerte y el duelo, pues su papel es crucial como apoyo y guía familiares durante el proceso.

Cambiar la concepción errónea que pueda tener la comunidad frente a la pérdida y su manejo; y mostrar todas las herramientas y recursos que el sistema sanitario y la red social tienen para afrontar la pérdida, es una labor que nos corresponde a los profesionales de la salud y sobre todo a las matronas.

Las enfermeras obstétrico-ginecológicas, tenemos una gran carga de horas lectivas dirigidas a la mujer y su entorno, durante el curso de educación maternal, concepto este mucho más completo, que el de preparación al parto. Lo referido al parto, la sofrología… constituye solo una parte de todos los conocimientos que la futura madre demanda durante el embarazo.

El objetivo de la educación para la salud en la embarazada es educar a las nuevas madres, y proporcionarles recursos que les permitan afrontar la nueva maternidad. Partiendo de nuestro concepto más importante que es que la madre que sufre una muerte perinatal sufre una pérdida real de un hijo, se deriva que esa madre ha vivido una maternidad, ha sido madre; luego necesita educación sanitaria al respecto.

NACIDO MUERTO (Leonard Clark)

Te llevaba con esperanza
Los nueve largos meses de mi término,
Recordaba esa hora tierna cuando te hicimos,
Te sentía a menudo dar golpecitos y moverte
Al crecer despacio dentro de mí,
Me preguntaba cómo serías
Cuando emergiera tu cabeza mojada,
Hembra o varón, y a qué momento alegre
Oiría tu grito de nacimiento,
Y yo dándote la bienvenida
Con todo lo que necesitabas de calor y comida;
Después de mis esfuerzos en el parto,
El sudor frío en mis brazos,
Mis pequeños gritos se mezclaban con el aire veraneo,
Llegaste. No lloraste.
No respiraste.
Nunca habíamos esperado esto;
Parece que tu nacimiento no tenía sentido,
¿o era que nos habías rechazado?
Dirán que nunca viniste.
Te registrarán como nacido muerto.
Pero viniste para mí todo ese tiempo
En el oscuro recinto de mi vientre,
Y cuando pienso en tí ahora,
Perfecto en tu pequeña muerte,
Yo sé que has nacido vivo;
Te llevaré conmigo siempre,
Mi hijo, siempre fuiste mío,
Eres mío todavía.
La muerte y la vida son el mismo misterio.

ME PREGUNTO (Mary Rose)

Parece ella a tí, o a mí?
Pelo negro, ojos azules,
Perfectamente formada. Así me dijeron.
¿Por qué no la conocí?
Pensaba que sería demasiado duro.
Pero ahora es aun más dura saber que
Los forasteros la vieron. Yo necesitaba verla.
¿Por qué yo no? Yo era su mamá.
Debería saber.
Ahora sólo puedo preguntarme.

SOLAMENTE RECUERDOS (Anónimo)

Las hijas tal vez se mueran,
Pero, ¿por qué?
Ni siquiera las hijas pueden vivir con medio corazón.
Tres días … no es una vida tan larga. Pero suficiente para recordar los labios finos y azules,
Respiraciones entrecortadas en las incubadoras
Boqueadas que les daban pena a los que miraban.
Suficiente para recordar que yo nunca te acaricié.
Ni sentí su dulzura.
Ni conté sus dedos de pie.
Aún no sabía el color de sus ojos.
Manos pálidas por la muerte apenas cubiertas por el traje de regreso al hogar.
Fragancia de tierra mojada.
Un ataúd pequeño.
Y las lágrimas.
Mira, tengo en la mano solamente recuerdos de una ocasión.
Una hoja llena de datos.
Un certificado con huellas tiznadas.
Una pulsera pequeñita que esta grabada “Chica, Smith”.
Me dice que usted lo siente.
Que usted sabe como yo me siento.
Pero no lo puede saber usted, porque yo no puedo sentir.
Todavía no.

ESTRELLA FUGAZ (Marylin Burton)

Malparto -
El término implica que la culpa caía
En mi inhabilidad de cargarte,
Pero a ti te acurrucaba,
te nutría
y te amaba.
Todo esto necesitas saberlo.
Mis otros hijos son constantes
y dan dirección,
así como la Estrella del Norte.
tú, mi hijo perdido
Eras un meteoro
Desintegrándote
Cuando entraste
a nuestra atmósfera,
un espectáculo breve
de belleza,
una luz fugaz en la eternidad,
cortando mi memoria
a través del horizonte.
Y no estuviste allí
Lo suficientemente largo
Como para que pueda firmar mi mirada
O enseñarte a otros
Tu luz brillante.
Y esta puede ser la razón
Por la cual ellos no saben
Lo que todavía siento.

 

La muerte perinatal y su proceso de duelo

La entrevista que a continuación le voy a realizar es totalmente anónima y confidencial, los datos obtenidos solo se reflejaran en tablas de resultados. A continuación transcribiré literalmente sus respuestas y antes de contestar deberá preguntarme si no entiende bien alguna de las cuestiones.

El motivo es la realización de un trabajo de investigación acerca del proceso de duelo en la muerte perinatal en nuestra comunidad. Este trabajo está destinado a detectar las necesidades y las posibilidades de afrontamiento de nuestro usuarios con el objetivo de promocionar la salud desarrollando un programa de educación para la salud al respecto.

SEXO:
EDAD:

PARIDAD:
Término
Prematuros
Abortos
Vivos
EDAD GESTACIONAL:
ESTUDIOS:
NACIONALIDAD:
RELIGIÓN:
ENTREVISTA:

• ¿Qué explicación darías a la muerte de un neonato?
• ¿Qué explicación darías a la muerte de un feto?
• ¿Qué significado tiene para tí la muerte?
• ¿Crees que en nuestra sociedad la muerte y el duelo está aceptada como un proceso integral? (biopsicosocioespiritual)
• ¿Qué reacción has tenido frente a la muerte perinatal?
• ¿Qué reacción crees que tendrías frente a una muerte perinatal?
• En caso de enfrentarte a la situación de muerte perinatal, ¿acudirías para obtener asesoramiento profesional?
• Si la respuesta es afirmativa ¿A qué profesional acudirías?
• Si la respuesta es negativa ¿Con quién o con que recursos crees que contarías para llevar el proceso de duelo?
• Tras la muerte de tu bebé ¿buscaste asesoramiento profesional?
• Si la respuesta es afirmativa ¿a qué profesional acudiste?
• Si la respuesta es negativa ¿Con quién o con qué recursos contaste para llevar el proceso de duelo?

 

Educación para la salud ante la pérdida

  Vida y Muerte. Gustav Klimt
Nuestro trabajo consiste en favorecer la vida. Somos la puerta de entrada a nuevos seres. Tenemos la impresión de que le transmitimos ese impulso vital al neonato. Es maravilloso… siempre que todo vaya bien… Estamos preparadas para ayudar en la felicidad, para formar parte fundamental de la cadena de la vida… ¿lo estamos para afrontar un “malparto”? ¿Un aborto? Es más, ¿Estamos preparadas para instruir a las madres en la muerte perinatal? ¿Podemos soportar la otra cara de un embarazo?

Pensemos en qué tipo de respuesta daríamos a preguntas como ¿por qué yo?, ¿por qué nosotros?, ¿por qué el nuestro?, ¿es que soy una mala madre?, ¿no lo quise lo suficiente?, ¿y si esta pérdida va a ser mi único hijo?, ¿entonces, soy madre o no?, todavía siento sus pataditas ¿estoy loca? ¿Cómo se lo diré a mis otros hijos y a mi familia?

Para Alfonso García, presidente de la Sociedad Española de Tanatología, la educación en la muerte y el morir está compuesta por una triada de superposición de objetivos:

1.- Información fragmentada que incluye los conceptos más importantes relacionados con la Tanatología.

2.- Clarificación de valores y actitudes que permiten a los individuos considerar una variedad de alternativas para así identificar sus actitudes y comportamientos.

3.- Establecer un marco de actuación de comportamientos adecuados.

Una buena educación en la muerte, nos aportará herramientas para enfocar la ayuda. Para poder desarrollar un programa, es fundamental, fomentar la formación curricular en elementos como:

- LA MUERTE
- MUERTE Y CULTURA
- TEMOR Y EMOCIONES QUE GENERA LA MUERTE
- DUELO
- MUERTE Y EDAD
- ÉTICA
- COUNSELLING Y COMUNICACIÓN
- RECURSOS Y FUENTES DE APOYO

- OTROS ASPECTOS

La muerte. Estudiar aspectos como:

- Significados de la muerte.
- Muerte Clínica.
- Diagnóstico de muerte.
- Aspectos sociales y jurídicos.
- Otros.

Muerte y cultura. El ser humano no se concibe como un ente aislado, construye su vida en una sociedad caracterizada por una cultura. En base a ella, se le da significado al fenómeno de la muerte. Por ejemplo, aún con similares funciones (reestablecer el orden social perturbado por la marcha de un miembro del grupo, homenaje al difunto y saldo de deudas) cada cultura ofrece rituales funerarios diferentes. Atendiendo al Catedrático del Departamento de Prehistoria, Antropología e Historia Antigua de la Universidad de La Laguna, Francisco Díez de Velasco, la historia ofrece una senda de relavitización al mostrar cómo el morir puede no presentarse por medio de relatos homogéneos dentro de una misma sociedad.

Temor y emociones que genera la muerte. Conocer los sentimientos que produce la muerte perinatal en la madre, padre y hermanos es fundamental. La poca bibliografía existente sobre muerte perinatal, habla de (Hillard Jensen, Amy. 1996):

- Conmoción e incredulidad.
- Cólera o ira.
- Culpa.
- Tristeza y depresión.
- Silencio.
- Llanto.
- Suicidio.
- Pesar prolongado.
- Búsqueda y anhelo.
- Etc.

Duelo. El duelo es la reconstrucción de un mundo personal de significados que se ha sido desafiado por la pérdida, siendo la pérdida (Neimeyer, R. A.):

- Quedar privado de algo que se ha tenido.
- Fracaso en el mantenimiento de una cosa que valoramos.
- Reducción de algún proceso.
- Destrucción o ruina.

Es importante el conocimiento del concepto y proceso del duelo y las diferentes teorías que lo abordan. Tradicionalmente, se ha concebido el duelo desde teorías que parten del supuesto de que existen estadíos universales en la recuperación tras la pérdida, otorgando al doliente un papel totalmente pasivo, llegando a patologizar la pena. Conciben, además, la aflicción como una experiencia privada del individuo aislado (Kübler-Ross, Engel, Parkes, Davidson…). En contra de esto, entiendo que es más útil una teoría que sitúe la aflicción en un contexto social. A su vez, no entiendo el duelo como un fenómeno estático, sino como un proceso en movimiento que reconstruye mediante la resimbolización el mundo personal de significados. De esta manera, se revela la realidad personal e individual de la pérdida, considerando al doliente como sujeto activo. En definitiva, (Neimeyer, R. A. 2000):

• La muerte como acontecimiento puede validar o invalidar las construcciones que orientan nuestras vidas o puede constituir una nueva experiencia a la que no podamos aplicar ninguna de nuestras construcciones.
• El duelo es un proceso personal caracterizado por la idiosincrasia, intimidad e inextricabilidad de nuestra identidad.
• El duelo es algo que nosotros mismos hacemos, no algo que se nos han hecho.
• El duelo nos da la oportunidad de reafirmar o reconstruir un mundo personal de significados que ha sido cuestionado por la pérdida.
• Cada sentimiento cumple su función y debe entenderse como un indicador de los resultados de los esfuerzos que hacemos para elaborar nuestro mundo de significados tras el cuestionamiento de nuestras construcciones.
• Construimos y reconstruimos nuestras identidades como supervivientes a la pérdida negociando con los demás.

En este punto, al ser la matrona la puerta fundamental de entrada a la sanidad de la puérpera, ha de ser capaz de reconocer cuándo no se está elaborando un duelo “normal” (sentimientos intensos de culpa, desesperación, abuso de drogas, síntomas físicos, ira incontrolada, depresión continuada,…).

Muerte y Edad. ¿Cómo le digo a mi hijo que su hermanito está muerto? El concepto de muerte no es un concepto estático, se va desarrollando en el niño desde percibirla como separación o abandono, hasta reconocer su carácter irreversible, universal e inevitable (ver tabla).

Ética. En los aspectos éticos, es importante conocer las controversias que se derivan de las dos principales posturas respecto a la vida y la muerte:

• Dignidad de la vida. Se percibe la vida como un hecho sagrado. No se concibe la autonomía del ser.
• Vida con dignidad. Fomenta la autonomía. Respeto de la voluntad del individuo.

Counselling y comunicación. El establecimiento de pautas de comunicación útiles es clave para cualquier sanitario. El couselling tiene como objetivo fomentar la adaptación a la nueva situación, disminuyendo en la medida de lo posible el sufrimiento. De este objetivo principal se derivan otros objetivos intermedios (Arranz, Pilar; Barbero, José; Barreto, Pilar; Bayés, Ramón. 2003):

• Disminuir la morbilidad psicológica subyacente a situaciones de amenaza e incertidumbre.
• Incrementar los recursos internos y externos de todos los intervinientes en la interacción clínica.
• Disminuir la vulnerabilidad de la persona.
• Cuidar al cuidador familiar.
• Cuidar al profesional.

Recursos y fuentes de apoyo. Conocer la bibliografía existente, grupos de apoyo,…

Otros aspectos. Conocer otras medidas terapéuticas que se pueden emplear como musicoterapia, pintura, escritura…

En definitiva, en palabras de Alfonso García, la educación en el morir es un proceso lento, gradual y complejo de facilitación de la construcción de diferentes nociones del morir que nos ayude a comprender los procesos históricos, sociales y culturales por los que se han generado los conocimientos actuales y la organización social, en lo que atañe a la muerte y el vivir vigente, con el único límite de respetar la libertad y dignidad de los demás. En necesario analizar críticamente los fundamentos de los modelos que se nos proponen, contrastándolos, conociendo otras culturas y la propia historia del conocimiento de la muerte.

 

Programa para la integración de la muerte perinatal en la educación maternal

Objetivo principal:

Educar a los futuros padres sobre la muerte perinatal y su proceso de duelo

Objetivos específicos:

• Introducir a las parejas en el concepto de muerte perinatal· Introducir a las parejas en el concepto de duelo
• Informar a las parejas sobre los recursos que la comunidad presenta para ayudarles en su afrontamiento
• Introducir a las parejas para el adecuado manejo del duelo familiar
• Informar a las parejas sobre el duelo disfuncional
• Proporcionar a las parejas nuevos recursos para el afrontamiento frente a la muerte de un hijo

 

Población diana:

Todas las mujeres gestantes y sus parejas (si procede) que acuden al Centro de Salud para la control del embarazo y educación maternal.

 

Recursos:

MATERIALES

• Aula o gimnasio de Educación para la Salud
• Rotuladores y pizarra
• Audiovisual (transparencias y retroproyector, cañón y ordenador…)
• Folios y bolígrafos
• Trípticos

Folletos informativos (dispositivos de ayuda frente a la muerte perinatal y bibliografía y webs de interés)

HUMANOS

 

Actividades:

Se destinaran tres horas de la educación maternal a la introducción de las parejas en el proceso de duelo.

Primera hora:

• ¿Qué es la muerte perinatal? (enfoque científico)
• ¿Por qué se produce? (Mostrar tablas de frecuencia)
• Diferenciar la muerte del no nato de la muerte neonatal.
• TALLER: Expón tus dudas y tus miedos frente a la muerte perinatal

Segunda hora:

• Muerte perinatal desde el testimonio de madres que lo han sufrido
• ¿Qué es el proceso de duelo?
• ¿Cómo podemos completar el proceso de manera funcional?
• El duelo disfuncional
• ¿A quién debemos acudir para que nos guíe y apoye en el proceso?
• TALLER A REALIZAR EN CASA CON LA PAREJA: Escribir un listado de técnicas de afrontamiento que creemos nos serían de provecho para aceptar la pérdida

Tercera hora:

• TALLER: COMENTAR LO EXISTENTE EN BIBLIOGRAFÍA MUNDIAL RESPECTO AL AFRONTAMIENTO DE LA MUERTE PERINATAL Y COMPARAR CON EL GRUPO

PRINCIPALES CONCEPTOS OBTENIDOS DE LA ÚNICA BIBLIOGRAFÍA EXISTENTE SOBRE AUTOAYUDA EN MUERTE PERINATAL

• Reconocer que ha sufrido una verdadera pérdida.
• Hablar con otros que pueden entender su situación.
• Recolectar cosas de valor y memorias.
• Leer libros acerca de los abortos o malpartos.
• Hacer ejercicios regularmente.
• Escribir sus pensamientos en un diario.
• Orar o meditar.
• Hacerse un masaje semanalmente
• Descansar suficientemente.
• Compartir lo que está sufriendo con su pareja.
• Mantener la mente abierta con respecto a la consejería.
• Engreírse.
• Alcanzar a otras personas que también están de luto.
• Darle un libro a la biblioteca pública en nombre de su bebé.
• No usar drogas o alcohol.
• Dar gracias por los buenos momentos pasados durante el embarazo.
• No sentir pena por más tiempo de lo necesario.
• Dedíquese a la acción de sanar por dentro.
• Acuérdese del pasado. Tenga esperanzas por el futuro.
• Pero viva el presente.

SUGERENCIAS DE OTRAS MUJERES QUE SE HAN SENTIDO TOTALMENTE DERROTADAS MIENTRAS ESPERAN UN NUEVO EMBARAZO CON UN FINAL FELIZ:

• Tenga confianza en sí misma y en su cuerpo.
• Dígase palabras positivas, que le den fuerzas. Ponga buenos pensamientos en su mente en vez de reemplazarlos con pensamientos negativos.
• Cómprese regalos simples.
• Tome una actitud de respeto y amor hacia sí misma y los demás.
• Cuide su cuerpo y préstele atención a su apariencia.
• Tenga disciplina, haga ejercicio regularmente y coma una dieta saludable.
• Constrúyase fronteras. Aprenda cuáles son las cosas que le causan dolor y diga “no” cuando encuentre que es necesario.
• Salga de sí misma cuando pueda.
• Trabaje en algo que le mejore la vida a otras personas

 

Evaluación:

La evaluación primaria se realizará de manera continua durante los talleres que realizaremos en la preparación maternal.

Una vez instaurado el programa, evaluaremos mediante entrevista a parejas que hayan sufrido el proceso una vez acudan a la consulta, y también mediante el control de las muertes producidas que no hayan sido captadas para apoyo en el proceso de duelo. Las nuevas necesidades que se detecten podrán modificar el programa que estará retroalimentado por la evaluación.

 

Bibliografía

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(8). NEIMEYER R.A. THE LANGUAGE OF LOSS. MEANING RECONSTRUCTION AND THE EXPERIENCE OF LOSS. WASHINGTON D.C. AMERICAN PSYCOLOGHICAL ASSOCIATION 2000

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(10). ROSS S. (2002) CHRONIC SORROW. NEW YORK: BRUNNER ROUTLEDGE

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(13). ARCAS CAMPOY, María (Profª. Drª). La victoria sobre el miedo a la muerte: la dimensión escatológica del yihad. Profesora Titular (Estudios árabes e islámicos). Universidad de La Laguna.

(14). CAMPOS MÉNDEZ, Israel, Doctorado (Historia Antigua). Muerte real y muerte simbólica en el Cristianismo Primitivo: dos modos de identificación con el Salvador.  Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

(15). DE CARLOS ESPINOSA, Rocío África. Religión de muerte y ritualismo de vida en Póximo Oriente. Universidad de Alcalá de Henares. (www.tanatologia.org)

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PAT SCHIWIEBERT, RN. (2001) UNA MEMORIA DEMASIADO TEMPRANA (UNA GUÍA PARA PADRES SUFRIENDO UN MALPARTO). PERINATAL LOSS; OREGON.

 

Ilustraciones

1. Huellas
2. Olga Costa. Niño muerto (1944)
3. Alice Neel Tras la muerte del niño (1927-1928)
4. Vida y Muerte. Gustav Klimt

 


LA MUERTE EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN:
La muerte en los informativos de televisión

Pedro Ruymán Brito Brito*.

*Correspondencia: Dirección: Avda. El Paso. Edf. Sara. s/n. Portal I. Piso 4-M. Los Majuelos. La Laguna.

 

Resumen del artículo:

La muerte se nos muestra en la televisión de la forma más cruenta posible. Los informativos nos acercan cada día un gran número de anónimos difuntos a nuestros hogares. Pero son muertes que, aunque vemos con todo detalle, nos resultan lejanas. Son muertes que forman parte de ese gran circo del espectáculo que resultan los medios de comunicación. El hecho de ser meros observadores, siempre desde el punto de vista que nos ofrece las cámaras, de una serie de muertes traumáticas nos genera, en parte fascinación y, en parte, rechazo. En este trabajo se pretende hacer un seguimiento de las noticias que, relacionadas con el morir y la muerte, nos ofrecen los informativos de televisión. Así se tratará de describir cómo se hace la exposición de estas noticias y qué efectos genera o puede generar sobre el espectador.

 

Palabras clave:

Muerte, televisión, medios de comunicación, muerte traumática, muerte violenta.

 

Introducción:

Los medios de comunicación son, desde inicios del siglo pasado, grandes generadores de opinión pública. En particular, los informativos de televisión obtienen cada día las máximas audiencias en la programación ( www.terra.es/television/audiencias.htm ). Tengamos en cuenta una de las tres funciones que cumplen los medios masivos para el público, según Paul Lazarsfeld (1948): “Reforzar normas sociales. Plantea que las conductas o valores difundidos por los medios suelen alcanzar gran aceptación social y establecerse de manera general.” (1). Por su parte Trejo-Delarbre (1997) plantea que “el poder que tienen actualmente los medios radica en su capacidad para producir realidad: sólo existe aquello de lo cual hablan los medios” (2). De esta manera, los medios de comunicación se hacen eco cada día de una serie de noticias relacionadas con el morir y la muerte, casi siempre de manera traumática, y la sociedad va asumiendo esto como lo normal. Lo que no se muestra por televisión no existe. Lo real es lo que nos cuentan los informativos. Los medios de comunicación juegan también en nuestra sociedad actual un papel educativo. Como dice Orozco Gómez (1994): “Toda la televisión educa, aunque no se lo proponga explícitamente. Lo importante radica en que muchos de los efectos educativos no buscados intencionalmente pueden resultar cuestionables e incluso nocivos”. (3)

En una sociedad que niega la muerte, que la esconde, la maquilla y la hace desaparecer, los informativos de televisión que, a nuestro entender, nos muestran “lo que sucede en el mundo”, nos recuerdan que ELLA sigue ahí. Pero lo hace en forma de accidentes, catástrofes, asesinatos... que vemos a través de nuestras pequeñas pantallas en forma de numerosos y destrozados cadáveres, ensangrentados e irreconocibles. Y, curiosamente, todo esto sucede a la hora de un apetitoso almuerzo o cena en familia, en nuestro entrañable y caluroso hogar. “Cada mañana los periódicos depositan un número ingente de cadáveres al lado de nuestra tostada de mermelada...”

“Extraña mezcolanza de formas de violencia, persistente bombardeo informativo de víctimas que refuerza en los ciudadanos sentimientos de indefensión y peligro. La representación de la muerte se convierte en un permanente imaginario social en relación inversa a la celeridad con la que la sociedad se desembaraza de sus muertos físicos” (4)

Así pues, vemos que la muerte se recoge cada día en los informativos de televisión en forma de violencia que nos conmociona en mayor o menor grado cuanto más impactantes sean las imágenes. El periodismo también se encuentra en un complicado dilema ético: ¿hasta dónde podemos llegar? ¿hasta dónde podemos mostrar? Parece que el enseñar rostros de difuntos no resulta de buen grado (5) pero si se trata de un suceso lejano tampoco importa. ¿Quién decide que no deben mostrarse las imágenes sobre los atentados del World Trade Center el 11 de septiembre de 2001 pero sí se puede hacer con los muertos por el hambre en algunos pueblos africanos?

Se trata de la muerte que nos imponen los medios de comunicación, de la prensa: el cuarto poder. De su repercusión sobre la opinión pública y de su educación sobre el concepto muerte.

 

Método:

Para la realización de este trabajo se decidió proceder de la siguiente forma:

Grabación de informativos de televisión emitidos a nivel nacional en diferentes cadenas españolas: TVE, Antena 3 televisión, Telecinco y CNN+. La elección de la grabación se hizo de manera aleatoria puesto que los diferentes canales emiten sus informativos a la misma hora centrándonos cada vez en uno solamente.

El periodo elegido para dichas grabaciones fue entre el 6 de julio de 2003 y el 12 de septiembre del mismo año (ambos inclusive). Esto hace un total de 69 días naturales.

Se visionaron un total de 37 informativos en ese espacio de tiempo y se incluyeron, dentro del grupo de noticias relacionadas con el morir y la muerte, todas aquellas que hacían referencia a la misma de manera directa (por ejemplo: accidente de tren, asesinato, atentado...) o de manera indirecta (por ejemplo: juicio celebrado contra un presunto asesino, informe sobre una autopsia...).

 

Resultados:

Los resultados obtenidos fueron los siguientes:

El total de informativos recogió un total de 591 noticias (se excluyen aquí las secciones de Deportes y El Tiempo).

De éstas 591 noticias, 194 tuvieron relación con el morir o la muerte, lo que supone un 32,83 % del total de las noticias. Ver GRÁFICO 1.

El contenido temático de estas noticias relacionadas con el morir y la muerte fue el siguiente Ver GRÁFICO 2:

Grupo 1. Muerte relacionada con accidentes (de coche, tren, avión, autobús, submarino...) y/o catástrofes naturales (terremotos, inundaciones...) = 52 noticias.

Grupo 2. Muertes en guerra o enfrentamientos bélicos (Irak, Liberia...) = 30 noticias.

Grupo 3. Muertes por violencia doméstica; de inmigrantes; muertes violentas por asesinatos = 26 noticias.

Grupo 4. Muertes por atentados suicidas (en Chechenia, Israel, Palestina...) = 25 noticias.

Grupo 5. Noticias relacionadas con funerales, duelos, homenajes... = 23 noticias.

Grupo 6. Muertes de niños, adolescentes (también por causa violenta, asesinatos, violaciones...) = 17 noticias.

Grupo 7. Muertes de personajes famosos, célebres (cantantes, políticos, actores...) = 15 noticias.

Grupo 8. Investigaciones, juicios por muertes, casos o asesinatos sin resolver. Presuntos asesinos. = 15 noticias.

Grupo 9. Muerte representada en el arte, en cine, con fines comerciales, por enfermedades... = 6 noticias.

El contenido de las imágenes de estas noticias fue muy cruento. No se duda en mostrar los cadáveres recién muertos o incluso la muerte en directo (ejemplo: artificiero que muere desactivando una bomba) si se poseen las imágenes. También son muy frecuentes las secuencias de los familiares o allegados de los difuntos, en pleno dolor, durante un duelo ó entierro. Son imágenes que logran obtener la conmoción en la audiencia.

 

Discusión:

A la vista de los resultados obtenidos, podemos decir que los informativos de televisión nos muestran la muerte como un accidente que trunca la vida de las personas. Lo más frecuente es que nosotros, la audiencia, veamos con todo detalle cómo mueren esas personas anónimas, que observemos lo atroz y bárbaro del último momento de sus vidas. Existe una excepción a este punto, y esa es la muerte del famoso. Cuando se notifica el óbito de un personaje popular (actor, periodista, científico, deportista...) no se nos relata la causa de su muerte sino que nos muestran lo que fue su vida. Entonces, en este caso, no son muertes anónimas sino que se rinde homenaje en la noticia a lo que esa persona consiguió en vida (logros). Ahora bien ¿es más importante la vida de esas célebres personas que la del accidentado cuyo nombre muchas veces desconocemos que se cae por un barranco y deja de existir? Pues, seguramente no, pero a la luz de los medios de comunicación parece ser que sí.

Otro aspecto a tener en cuenta es el de las imágenes de dolor de los familiares y allegados que nos muestran los informativos de televisión. Estas son imágenes que provocan gran emoción y conmoción en la audiencia cubriéndola con un halo de solidaridad para con los dolientes. A esto se le ha llamado efecto de catarsis y obtiene una función psicoterapéutica (6).

De igual manera, están las imágenes que rozan el límite de lo macabro y lo ético. Primeros planos de cuerpos muertos, destrozados e irreconocibles que en muchos telespectadores despierta morbo (7) ó solamente es que se alegran de pensar que le ha pasado a otro y no a él. Éstas son imágenes que, a la vez que fascinación, provocan rechazo (8).

En conclusión, podemos afirmar que, aunque involuntariamente, la televisión (así como el resto de mass media) nos educa sobre el tema de la muerte. Si tenemos en cuenta que los informativos nos cuentan cada día “lo que pasa en el mundo”, la educación que estamos recibiendo respecto al tema de la muerte es que ésta se presenta como algo accidental, traumático, repentino y trágico. Observamos en los informativos las peores formas de morir, las más cruentas, generando en nosotros (la audiencia) emociones como rechazo, fascinación y solidaridad. Resultan muertes que nos son lejanas y que nos llegan a través de esa “caja cuadrada” que podemos apagar en cualquier momento. Esto contribuye a que la sociedad actual, gran consumidora de televisión, siga viendo la muerte como un tema tabú, del que no vale la pena hablar y frente al que no podemos hacer absolutamente nada. La muerte, en general, no es entendida como parte de la vida, aunque todos sabemos que tenemos que morir algún día. Al contrario de lo que sucedía en sociedades del siglo XVIII ó principios del XIX en las que la muerte era entendida como proceso, antes del boom de los mass media y de las grandes guerras mundiales que nos comenzaron a enseñar la cara más atroz de la muerte, la sociedad actual deja la muerte para cuando se le presenta, para cuando le es cercana, tras el fallecimiento de algún familiar o allegado. Entonces, los sentimientos de impotencia, sorpresa y sin sentido son enormes. La sociedad actual está más indefensa que nunca ante el evento de la muerte y así nos lo muestran los informativos de televisión.

 

Gráficos:


Grupo 1. Muerte relacionada con accidentes (de coche, tren, avión, autobús, submarino...) y/o catástrofes naturales (terremotos, inundaciones...) = 52 noticias.
Grupo 2. Muertes en guerra o enfrentamientos bélicos (Irak, Liberia...) = 30 noticias.

Grupo 3. Muertes por violencia doméstica; de inmigrantes; muertes violentas por asesinatos = 26 noticias.
Grupo 4. Muertes por atentados suicidas (en Chechenia, Israel, Palestina...) = 25 noticias.
Grupo 5. Noticias relacionadas con funerales, duelos, homenajes... = 23 noticias.
Grupo 6. Muertes de niños, adolescentes (también por causa violenta, asesinatos, violaciones...) = 17 noticias.
Grupo 7. Muertes de personajes famosos, célebres (cantantes, políticos, actores...) = 15 noticias.
Grupo 8. Investigaciones, juicios por muertes, casos o asesinatos sin resolver. Presuntos asesinos. = 15 noticias.
Grupo 9. Muerte representada en el arte, en cine, con fines comerciales, por enfermedades... = 6 noticias.

 

Imágenes:


Imágen 1

Imágen 2

Imágen 3

Referencias bibliográficas:

García Silberman, S., 1998: 122-123.
García Silberman, S., 1998: 180.
García Silberman, S., 1998: 213.
Varela, J. y Álvarez Uría, F., 1989: 133-134.
Sontag S., 2003: 82-83.
Varela, J. y Álvarez Uría, F., 1989: 206-207.
Varela, J. y Álvarez Uría, F., 1989: 331.
Varela, J. y Álvarez Uría, F., 1989: 326-329.

 

Bibliografía:

García Silberman, S. (1998) Medios de comunicación y violencia. Editorial Gedisa. México.

Varela, J. y Álvarez Uría, F. (1989) Sujetos frágiles. Ensayos de sociología de la desviación. Fondo de Cultura Económica. Editorial Paideia. Madrid.

Sontag, S. (2003) Ante el dolor de los demás. Editorial Alfaguara. Madrid. Traducción al castellano de Aurelio Major.

Blumler, J. G. (1993) Televisión e interés público. Editorial Bosch. Barcelona.

 

Anexos:

Montaje en formato de vídeo de noticias recogidas de los informativos de diversos canales de televisión entre el 6 de julio de 2003 y el 12 de septiembre del mismo año.

Banda sonora utilizada: My inmortal. FALLEN. EVANESCENCE.

Letra (inglés):

My inmortal

I’m so tired of being here
suppressed by all of my childish fears
and if you have to leave
i wish that you would just leave
because your presence still lingers here
and it won’t leave me alone

these wounds won’t seem to heal
this pain is just too real
there’s just too much that time cannot erase

when you cried I’d wipe away all of your tears
when you’d scream I’d fight away all of your fears
and I’ve held your hand through all of these years
but you still have all of me
you used to captivate me
by your resonating light
but now I’m bound by the life you left behind
your face it haunts my once pleasant dreams
your voice it chased away all the sanity in me

these wounds won’t seem to heal
this pain is just too real
there’s just too much that time cannot erase

when you cried I’d wipe away all of your tears
when you’d scream I’d fight away all of your fears
and I’ve held your hand through all of these years
but you still have all of me

I’ve tried so hard to tell myself that you’re gone
and though you’re still with me
I’ve been alone all along

 

Letra (español):

Mi inmortal

Estoy tan cansado de estar aquí
reprimido por mis temores de la infancia
y si tú tienes que dejarme
ojalá pudieras hacerlo
porque tu presencia todavía sigue aquí
y no me dejará sólo

estas heridas no parecen curar
este dolor es demasiado real
hay tanto que el tiempo no puede borrar

cuando llores secaré tus lágrimas desde la distancia
cuando grites lucharé contra tus miedos
he cogido tu mano a lo largo de estos años
y tú todavía lo tienes todo de mí

solías fascinarme
a través de tu luz resplandeciente
pero ahora estoy atado por la vida que dejaste atrás
tu cara frecuenta mis placenteros sueños
tu voz persigue distante mi sentido común

estas heridas no parecen curar
este dolor es demasiado real
hay tanto que el tiempo no puede borrar

cuando llores secaré tus lágrimas desde la distancia
cuando grites lucharé contra tus miedos
he cogido tu mano a lo largo de estos años
y tú todavía lo tienes todo de mí

he intentado tan duramente convencerme de que te has ido
y pensaba que todavía estabas conmigo
pero he estado sólo todo el tiempo.

 


Zio Cichin alla sua cara Nina
30 Aprile 1888

Alfonso García

Anónimo. 11x12 cm. Óleo sobre tela. Propiedad de Alfonso GarcíaHace algunos meses ojeaba un libro que adquirí allá por los años ochenta en los Encates, rastro peculiar por el que solía frecuentar en mis ratos de sosiego cuando visitaba Barcelona y del que siempre me traía alguna pieza que me atrapaba en su interior, no sé por qué misterios. Y no fue menos mi sorpresa cuando leyendo esta obra Gramática de la Lengua Castellana, Nueva edición, corregida y aumentada, publicada en Madrid en el año 1874, veinte años después, en su página 30 apareció como en el día, el misterio que guardaba, con todo su esplendor tan sutil.

La imagen anónima Zio Cichin con su cara impávida, interrogándonos con su vestido blanco. En esa página que nos acerca los géneros de los nombres, cual géneros de la vida y nos dice: “los géneros son seis: masculino, femenino, neutro, común, epiceno y ambiguo.

Sin género ni turbación, entre nombres que significan dignidades, o que se acercan a condiciones de adjetivos, o más cerca de nombres propios, en Mayúsculas, en singular, pero a la vez tan plural.

De pronto la imagen de un otro frágil y bello, lleno de vida y de luz, nos acerca la oscuridad, y un saber vano, y amor a modo de soplo para nuestro espíritu. Un carpe diem, como queriéndonos dar vida a modo de manual de autoayuda que torna la pintura en reflexión visual cual insoportable levedad. Cual simiente por encima del espacio y del tiempo, de los nombres y de las connotaciones. Por encima de la vida, ya muerte con el tiempo.

Te presentas como una paradoja y trama que me ha llevado por un instante a inclinarme sobre tu imagen, y que por un soplo desconocido, se ha convertido en el centro del universo.

 


NOTICIAS EN EL TIEMPO
En la muerte del párvulo.
El Guanche, 26 de febrero de 1862

NOTICIA PUBLICADA EN EL PERIÓDICO EL GUANCHE
PERIODICO LITERARIO, INDUSTRIAL, COMERCIAL Y DE INTERESES MATERIALES.
26 DE FEBRERO DE 1862.
TENERIFE. ISLAS CANARIAS. ESPAÑA.
SECCIÓN: FOLLETIN
TITULAR: EN LA MUERTE DEL PÁRVULO
FONDO DE LA HEMEROTECA DE CANARIAS. BIBLIOTECA CENTRAL DEL CAMPUS DE GUAJARA. 
1ª PLANTA. UNIVERSIDAD DE LA LAGUNA.

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FOLLETIN.
___________

EN LA MUERTE DEL PÁRVULO

BARTOLOMÉ SAURIN Y CÉLIS.

_________

¡Héme aquí otra vez frente á frente con la muerte!! ..
Escucha, pobre niño, que acabas de dejar el breve sueño de la cuna por el eterno sueño del sepulcro.

Nadie nos oye: es mas de media noche y en este momento yó solo velo tu cadáver. La Naturaleza duerme tambien; pero dentro de poco despertará risueña, cuando la aurora siempre jóven con su guirnalda de flores, llame a las rosadas puertas del Oriente; mientras que tú……tú seguirás dormido hasta la consumacion de los siglos:

Hace poco que, con el corazón

destrozado, sintiendo abrirse de nuevo una herida que ni el tiempo ni la resignacion han podido cicatrizar, evocando recuerdos del pasado, que guardo eternamente en el santuario de mi pecho, he contemplado tu larga y penosa agonia; he visto la lucha de la vida con la muerte, de la ciencia con la Eternidad, del hombre con el destino del hombre, y he creido sorprender los misterios del ser y del no ser.

Oyeme, pues: ¿qué es la vida?......¿qué es la muerte? Revelame un arcano que el hombre con toda su civilización, con toda su inteligencia, no ha podido sorprender; déjame que lea una pagina del gran libro de los secretos de Dios, y que, como en otro tiempo, prengunte:

Esto que al vivir llaman es la muerte

Y lo que llaman muerte, es el vivir?...

Hermoso ángel que reposa en brazos de la Nada, dáme un rayo de luz que ilumine mi concien-

cia. Jamás he dudado de Dios! Tengo fe:creo y espero en ÉL y respeto sus misterios con la cabeza descubierta y la frente inclinada al suelo; pero leo en tu inanimado rostro algo de grande y solemne y he creido sorprender en los últimos momentos en que tu espiritu luchaba por desprenderse de la materia, tambien algo de grande y solemne, que no alcanza á comprender la inteligencia humana.

¿Es verdad que al morir el hombre mueren todas sus afecciones, todos sus pensamientos, todo su cariño, todo su ser? El llanto y los ayes del mortal que deja en pos de su huella ¿no llegan hasta sus oidos, ni hieren las fibras de su paralizado corazon?

Su alma al trasladarse invisible a otras regiones ¿no lleva prendida á si una lágrima, un suspiro, un recuerdo de los seres que deja en este mundo? ¿Es el hombre en este páramo de dolor un án-

gel bueno desprendido de los Cielos, ó un ángel altivo y rebelde á quien Dios destierra de su lado, negandole, por castigo, la aventura del Eden y la luz de su sabiduría? En donde está el principio y en donde el fin de esto que el hombre llama vida humana?

Mas ¡ay! Necio de mi, que arrastrándome por entre el lodo de la materia y de la ignorancia, pretendo elevarme a las regiones de lo espiritual, de lo infinito, y que mi lenguaje mundano sea comprendido por quien no habló mas que el lenguaje de los ángeles. Perdona, pobre niño, si he profanado tu sueño, si, insensato, he querido profundizar el gran misterio que guarda la historia del mas allá de los sepulcros. Que el beso que deposito en tu dorada frente, me reconcilie con Dios y con la humanidad.


. . . . . . . . . . . . . . . 


Ayer, tan bello, tan hermoso, atravesabas risueño el pensil de la existencia. La aurora de la vida con todo su esplendor brillaba en tu frente tersa y pura. Cada bucle de tu dorada y sedosa cabellera encerraba una ilusion divina para tus pobres padres; la sonrisa era para ellos un sueño encantador; la luz de tus azuladas pupilas guiaba sus pasos por el sendero mundanal; y al entreabrirse tus carmineos lábios, cual si fueran el cáliz de una flor, para pronunciar su nombre, salia de entre ellos un perfume embriagador que embalsamaba la atmósfera de su existencia, y tu acento resonaba en su corazon como el éco de las armonías celestiales, como el sublime cantico de la felicidad.




Ay ¡por que tu eras! pobre niño! el arcángel de paz que alfombrabas de flores blancas y olorosas el vergel de sus encantos: porque tú eras la hermosa estrella que brillaba en el

horizonte de sus sueños, la esperanza de su porvenir, la cristalina fuente á cuyas orillas iban en las noches de estio al fulgor de la luna, á hablar de amor y de bienandanza; la ilusion, la poesia, de toda una existencia llena de placer.


Mas de repente sonó la hora de la desgracia en el reloj de la fatalidad. El huracan rugió sobre sus cabezas, y al despertar de su éxtasis, vieron al arcángel á sus pies herido de muerte, marchitas y sin aroma las flores del vergel, eclipsada la hermosa estrella, desvanecida la esperanza, seca la cristalina fuente y el poema de su existencia convertido en un canto de agonia; y con el corazon desgarrado y lso ojos nublados por el llanto, buscaron á la prenda de su amor… y solo encontraron un cadáver!

Que objeto podrá hoy llenar el hondo vacio que dejas en su corazon, cuyas fibras han estallado una

á una á impulsos del dolor. ¿Quién podrá endulzar la amarga soledad que les rodea? Qué mano podrá arrancar del santuario de sus muertas esperanzas el recuerdo de tu existencia, tan corta como llena de encanto?

Ay! yó que creia agotadas en mi las fuentes del llanto; yó que me creia insensible al lamento de la desventura, siento que mi corazon desfallece, que mi cabeza se inclina bajo el peso del dolor, y herido por los recuerdos de mis perdidas esperanzas, vierto una lágrima sobre tu cadáver, confundiendo mi llanto con el de tus padres, que resuena en mi seno con todo el lenguaje de su profundo sentimiento. Ay!..que yo tambien perdí un arcángel cuando apenas habia pisado el dintel de la existencia, y con él murieron mis horas de alegria, mis ilusiones, y los encantos de la vida.

Dejadme llorar! que tambien he sido padre y hoy llamo y busco en

vano al hijo de mi corazon que tambien me arrebatara el genio de la Eternidad!

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 

Pobre niño, ayer tan bello y lleno de vida, y hoy convertido en un cuerpo inerte, sin tus sonrisas, y sin tus miradas llenas de inconciencia, de felicidad, é insensible al grito del dolor que exhalan sin cesar tus padres. Oye tambien la voz de un padre que resuena dolorida al lado de tu cadáver: si es verdad que te encuentras morando entre los serafines en esas regiones donde la vida es eterna y eterna la ventura, póstrate ante Dios, y al compas de las arpas celestiales que pulsan los ángeles tus hermanos, eleva un cántico dulce y suave, como el murmullo de las auras al besar las flores, pidiendole la resignacion y el consuelo de que necesitan tus padres, para soportar tu ausencia.


C. F. SARMIENTO

 


 

CITAS, POEMAS Y SENTENCIAS PARA MEDITAR

Duerme, flor de mi vida,
duerme tranquilo,
que es del dolor el sueño
tu único asilo.

Duerme mi pobre niño,
goza sin duelo
lo que te da la Muerte
como consuelo.

Como consuelo y prenda
de su cariño,
de que te quiere mucho,
mi pobre niño.

Pronto vendrá con ansia
de recogerte
la que te quiere tanto,
la dulce Muerte.

Dormirás en sus brazos
el sueño eterno,
y para ti, mi niño,
no habrá ya invierno.

El sueño que no acaba
duerme tranquilo,
que es del dolor la muerte
tu único asilo.

Miguel de Unamuno (1864-1936).
Al niño enfermo.



 

EL LIBRO DEL MES

Susan Sontag (2003), Ante el dolor de los demás. Alfaguara. Madrid.
Traducción: Aurelio Major.

En el presente libro la autora, quien recibiera en 2003 el Premio Príncipe de Asturias de las Letras y el Premio de la Paz concedido por los libreros alemanes, figura implicada en los movimientos intelectuales y políticos contemporáneos, recala en el sufrimiento y su iconografía, acompañándonos en un viaje a modo de mirones del sufrimiento ocasionado por otros o nosotros mismos, sorteando un infierno que nada nos dice sobre como sacar a la gente de ese infierno, y acercándonos a la perversidad del ser humano, y al significado de crueldades horripilantes sin la necesidad de visionar las imágenes salvo desde el recuerdo que de ellas tenemos.

El presente libro parte del argumento, que en forma embrionaria, impartió la autora en la cátedra de Amnesty de la Universidad de Oxford en febrero de 2001. Desde guerra como telón de fondo, entra en nuestras vidas, mediante imágenes y sonidos, mediante la llamada “noticia” y de pronto, somos espectadores de calamidades, turistas especializados, donde los conflictos y la violencia son los titulares, y donde un caudal incansable de información nos acerca las agonías de la guerra y la conciencia del sufrimiento de los otros. Así ha sido desde 1839 en que se inventaron las cámaras fotográficas, y desde entonces la fotografía a acompañado a la muerte, y en el último siglo ha ido ganando en auge y realismo a medida que ha avanzado la tecnología, a través de la forma en que son registrados mediante las cámaras. La imagen fotográfica superaba a la pintura en evocación. Casi hasta llegar a un “está sucediendo, lo estás viendo”

Susan Sontag nos invita a reflexionar sobre los múltiples usos para las incontables oportunidades que depara la vida moderna de mirar las imágenes de la guerra, -con distancia, por medio de la fotografía- permitiéndonos mirar hacia adentro cuando ojeamos imágenes del afuera, del otro que sufre y del sufrimiento de la guerra. Las imágenes de ciudadanos muertos y casas arrasadas acaso sirven para concitar el odio al enemigo y en mas de una ocasión parecen un montaje para la cámara, atrocidad o embuste de que no sucedió jamás dependiendo de donde se ubique la mirada y del pie de foto cambiante en ocasiones sobrado. A modo de catástrofe vivida, que parecerá a menudo una representación preformativa, irreal y a la vez surrealista, como una película más hollywoodiense de alto presupuesto y realidad escalofriante, o a modo de producto de la memoria como el Museo del Holocausto Judío.

La autora nos refiere que en la actualidad un conjunto de imágenes incesantes (películas, televisión, noticias, videos, etc.) se prodigan en nuestro entorno, pero la imagen estática, la fotografía cala más hondo. Tal como los cuadros la fotografía es congelada en nuestras mentes, nos permite comprender algo y memorizarlo, a modo de cita proverbio o máxima se ancla en nuestra retina y podemos recuperarlas instantáneamente. De pronto la mirada del fotógrafo es nuestra mirada, ya sea a través de una granulosa imagen en blanco y negro o una sofisticada imagen digital con su esplendor en cuatricromía. Somos víctimas, parientes afligidos o consumidores de noticias y guardamos todos nuestra distancia o proximidad ante la guerra.

La cámara aproxima al espectador en una mezcla de desaprobación y admiración, en ese momento mori como objeto de contemplación que se resiste a encontrar su espacio, público o privado, y que da una información innecesaria e indecente a la que en ocasiones terriblemente nos resistimos, queriendo censurar.

 

 



Sociedad Española de Tanatología - Revista Tánato's





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