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Cementerio de Arure, España

El pueblo de Arure, perteneciente al municipio de Valle Gran Rey, abarca el espacio geográfico que va desde El Jape hasta Acardece. Entre ambos puntos hay una distancia, en línea recta, de 1´5 kilómetros. Su altitud media es de 800 metros. Está situado al oeste de La Gomera, en las proximidades de la cabecera del Barranco de Arure, de exposición suroeste. Dada su altitud, la zona esta favorecida por los vientos Alisios que aportan una humedad relativa bastante elevada, excepto los días de “tiempo sur”, convirtiéndose en uno de los parajes más calurosos de la isla.


Arure se ha dedicado, a lo largo de su historia, a la actividad agrícola y ganadera. Además el pueblo ha experimentado grandes períodos migratorios hacia Cuba y posteriormente, Venezuela y el Sur de Tenerife.

Fue con el dinero enviado desde Cuba con el que se construyó una obra muy necesaria para el pueblo: el cementerio de Arure, logro en el que también contribuyeron los vecinos residentes en el pueblo.

El terreno para construir el camposanto lo donó Dª Rosa Armas Méndez, procedente de Guadá (Valle Gran Rey). Los habitantes de Arure que no pudieron contribuir con dinero, lo hicieron aportando trabajo y las vacas que arrastraban las corzas en las que se transportaban las piedras. La primera persona enterrada en el cementerio se llamaba Antonio Santos; y, como es tradición, ese fue el nombre del santo que llevó: San Antonio.


Antes de edificar el cementerio los fallecidos, sin pasar por la iglesia, eran enterrados en Chipude (pueblo que se encuentra a varios kilómetros de Arure). Se hacían varios descansos a lo largo del trayecto, en aquélla época no existía carretera sino estrechos caminos. Durante mucho tiempo el cadáver se transportó encima de una parihuela (dos latones por los lados y unos palos, como si fuera una escalera).

El empleo de la caja mortuoria era señal de distingo social, aunque en los últimos años si se utilizo la caja. Las personas que contaban con menos recursos económicos eran transportadas en las denominadas “cajas públicas”. Existían dos: una de color negro, para las personas mayores; y otra blanca para los más jóvenes. El cadáver no se guardaba en la iglesia de Arure sino en la Cueva de La Campana (cueva muy pequeña pero en la que no entra nada de agua).
Bibliografía
“Las coplas de Años Nuevos de Arure (La Gomera)”

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