Reflexiones

Del Dolor

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Gibrán Jalil Gibrán.

Nuestro dolor es la interrupción de la envoltura que encierra vuestro entendimiento.

Así como la semilla de la fruta debe romperse para que su corazón se descubra al sol, así debéis conocer el dolor.

Y si pudiérais mantener el corazón en asombro ante los cotidianos milagros de vuestra vida, el dolor no os parecerá menos maravilloso que la alegría; entonces admitiríais las estaciones de vuestro corazón, tal como admitís las estaciones que pasan sobre los campos.

Y velaríais serenamente a través de los inviernos de vuestra aflicción.

Solamente el dolor penetra en el alma lo bastante para hacerla más grande. Él despierta en ella sentimientos hasta entonces insospechados. Hay en el alma lugares muy encumbrados donde duerme la vitalidad, y donde sólo el dolor puede llegar.

Blanc Saint-Bonnet

Estar de luto no es olvidar, dijo amablemente, desvaneciéndose su indefensión y volviéndose sabia su voz. Es un deshacer. Cada mínimo lazo de unión tiene que desatarse, recobrando y asimilando del nudo algo permanente y valioso. El fin es ganancia, por supuesto. Bienaventurados los que guardan luto, porque se fortalecerán de hecho. Pero el proceso es, como todos los demás nacimientos, doloroso, largo y peligroso.

Allingham, 1957

Dios para penetrar definitivamente en nosotros, debe en cierto modo ahondarnos, vaciarnos, hacerse un lugar. La muerte es la encargada de practicar hasta el fondo de nosotros mismos la abertura requerida; y así, su poder nefasto de descomponer y de disolver se hallará puesto al servicio de la más sublime de las operaciones de la vida.

Teilhard de Chardin

Cuando pienso en la muerte parece que mi alma se llena de todas las cosas que viven en el mundo; que el cielo, la luz, los campos, los mares y muchas vidas, muchas, y todos los amores y todos los deseos del mundo están en mi, y que yo soy toda la vida, y todo se estremece con espanto dentro de mí al pensar que todo ha de morir si yo muero. La vida es muy hermosa. Yo podría ser el último paria de mi reino, un leproso abandonado de todos, sin recuerdo y sin esperanza de goce alguno, y aun quisiera vivir. Me bastaría con cerrar los ojos a mi miseria y soñar la hermosura de la vida. ¡Soñar!.

Benavente

Cuando un hombre bueno y noble ha vivido a nuestro lado no nos es nunca arrebatado completamente. Deja tras él un vestigio luminoso semejante a esas estrellas apagadas que se ven desde la tierra después de muchos siglos.

Thomas Carlyle

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