Historias de Vida

A rey Crespo (Juan Crespo)

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Desde que se que existo siempre tu figura ha sido un punto al otro extremo de mi vida. En mi niñez fuiste el punto central de ella. Me decías que papa Dios era lo más importante en el mundo y luego la familia. Para mi Dios y tu eran sinónimos. Contigo estaba seguro, me sentía querido, y no había palabra por ti expresada que no diera por cierta. Fui creciendo y aunque aquella verdad absoluta era trastocada seguías favorecido en mi corazón.
Me enseñaste tantas verdades; que la vida era buena y que Dios te había dado más de lo que te merecías. Que la familia debía permanecer unida siempre, que no éramos perfectos, pero que debíamos caminar hacia lo justo y moral. Que el dinero no era todo en la vida y que al mal tiempo buena cara. Lo que siempre me hizo creer que todo lo que me decías era cierto fue tu actitud ante las adversidades que se nos presentaron y tu conformidad con lo que Dios permitera en tu vida.

El tiempo pasó, tu salud se deterioró y ahí estaba mi punto extremo cediendo su espacio en mi vida, pero con unas ganas enormes de luchar hasta el final. Siempre respaldando con hechos lo que habló tu boca por décadas. Mirándote en esa cama de hospital pasaron recuerdos de cuando jugaba baseball y de los muchos compañeros del deporte a quien le diste tu mano y amistad; también cuando mis amigos nos visitaban para jugar baloncesto y no podían irse sin antes cenar con nosotros. tanto, que aun cuando coincido con algunos de ellos me saludan y antes de cualquier tema me envian saludos para ti.

Hoy ya tu presencia física es parte del ayer en nuestras vidas, pero tu legado de amor quedará proyectado en mi y mis 2 hermanos. Gracias le doy a la vida por darme el honor de ser tu hijo y por darme la niñez más envidiable que se pueda vivir. Gracias también por recordarme cuando me quejaba por estupideces que “jodío está el que no puede comer.” De aquí en adelante en cualquier momento nos volveremos a ver porque, si es cierto que existe una vida después de la presente, donde seas enviado me enviarán.

Tu hijo que te ama , Juan Crespo Cajigas (Reinal)

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